| Proponemos inicialmente pensar la política Estadounidense en dos niveles básicos: el sistema de partidos como primer horizonte de análisis, organizado a partir de sus actores institucionales, y; el sistema sociocultural, como segundo y más amplio espacio de desarrollo de prácticas vinculadas al poder desde lo normativo. De algún modo se trata de estimular una observación sobre la relación entre procesos socioculturales (incluyendo sus expresiones institucionales) y la lógica del poder en lo que concierne a la toma de decisiones. Este camino, no resulta nada nuevo para al análisis de la política Estadounidense. Tocqueville y Weber estudiaron en forma brillante las implicancias de factores como la religión y el capitalismo en la construcción y consolidación de las instituciones democráticas en Estados Unidos. |
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¿Hasta que punto es posible comprender la política norteamericana y el comportamiento de sus actores, a partir de la sutil fisura político partidista republicano-demócrata? La complejidad de temas, intereses y valores que componen la agenda política en Estados Unidos es suficiente como para sospechar que el conflicto ideológico en términos convencionales ha sido, en gran medida, erosionado por intereses y valores anteriores a la dimensión institucional del sistema de partidos. El papel que juegan en la elaboración de la política los grupos de interés y sus expresiones mas institucionalizadas como son los equipos de cabilderos o lobbistas, modifica la lógica de las instituciones de representación política través de los partidos. Además, los partidos estadounidenses se han estructurado históricamente mas bien en torno a los eventos electorales, por lo que frecuentemente no poseen una actividad constante en el tiempo ni una participación monopólica en la discusión de los asuntos públicos o en el proceso de toma de decisiones.
No se trata solo de que el conflicto ideológico expresado en una dimensión partidaria sea escasamente representativo de la complejidad y conflictividad social estadounidense, sino por sobre todo que el sistema de partidos aparece como una expresión institucional distante y hasta cierto punto, ajena a los intereses y valores del ciudadano elector. Esta condición asoma especialmente respecto de la confianza o desconfianza de los ciudadanos hacia los representantes por el efecto de las presiones para la promoción de intereses específicos:
"Una encuesta Gallup realizada en 1997 reveló que la mayoría de los entrevistados opina que en Washington los funcionarios elegidos se guían mas por presiones de los donantes (77%) que por los intereses del país (19%), y que mas personas ven las elecciones como un objeto que se vende al candidato que pueda recaudar la mayor cantidad de dinero (59%), que como una competencia en la cual el triunfo depende de quien es el mejor candidato (37%). Por último, el 59% estima que incluso si se introducen reformas radicales, los intereses especiales siempre encontraran la forma de mantener su poder en Washington ".
Por su parte, el acuerdo estratégico o unanimidad ideológica entre republicanos y demócratas aparece, como un contrapeso sistémico (desde el punto de vista del sistema de partidos) a la creciente diferenciación y complejidad de la sociedad y cultura estadounidense, y su manifestación ha recorrido históricamente la evolución del sistema de partidos. De algún modo, este ha sido el precio a pagar por la supervivencia de la Unión o en sentido positivo, ha sido la lección aprehendida que dejó la experiencia histórica de la Guerra Civil. Hace más de 80 años James Bryce decía que la mínima diferencia entre demócratas y republicanos equivalía a la que existe entre tweedledum y tweedledee , es decir, entre peras y perones. 01 Más recientemente, James Reston, señalaba de modo menos metafórico, en 1976 en su columna del New York Times, frente a la mayoría opositora demócrata en el Congreso que enfrentaba la administración republicana de Gerald Ford: "En cuanto a las decisiones que afectan la vida de los ciudadanos y la seguridad de la nación, el gobierno republicano y el Congreso demócrata no difieren respecto de la conducción de los asuntos nacionales, a pesar de algunos errores partidistas". 02 Otros autores más contemporáneos se han ocupado incluso de ejemplificar las dimensiones concretas que definen este fenómeno de la unanimidad ideológica en el sistema de partidos estadounidense en temas tales como el intervensionismo estatal y el libre cambio, las políticas tributarias, el déficit fiscal, la ayuda social y la política exterior. 03
La baja intensidad del conflicto al nivel de sistema de partidos, también se expresa por otros fenómenos como el bajo costo del cambio de partido (para el caso de los dos principales) en la carrera de un político. Ronald Reagan, por ejemplo, en sus comienzos fue demócrata y sin embargo este hecho no ha sido hasta hoy explotado en su contra. Del mismo modo, y sin considerar el caso de la carrera presidencial, no es extraño que un candidato al congreso sea patrocinado por los dos partidos. Esta coincidencia fundamental respecto de una cierta ideología básica u orientaciones primordiales, en general, ha sido entendida como uno de los principales factores que para el caso estadounidense, debilita la disciplina de partido de los representantes, en la medida que baja substancialmente el padrón de costos de los representantes para la elección de cambiar de tienda y difumina los criterios normativos que hacen exigible la obligación política desde el partido.
Sin embargo, el hecho que exista una baja intensidad del conflicto o unanimidad ideológica entre los partidos mayoritarios, en modo alguno significa que no se identifiquen ciertas fisuras o clivajes, en la Presidencia y el Senado, respecto de otros temas. Si esto no fuera así ¿de qué modo la noción de alternancia podría tener sentido para el elector? Es decir, existe competencia en el sistema de partidos estadounidense en tanto cuanto existen alternativas políticas. La principal fisura es posible encontrarla, en la interacción entre los dos partidos mayoritarios como también dentro de cada uno. Se trata de clivajes que articulan conflictos desde un nivel anterior al sistema de partidos, consistente mas bien en visiones incompatibles o mapas cognitivos antagónicos, que se corresponden con las categorías de progresista y conservador. De esta suerte, es posible que exista mayor proximidad política entre un Senador progresista republicano y uno progresista demócrata que entre dos senadores de un mismo partido conflictuados entre sí por sus categorías normativas preinstitucionales. Esta divisoria a partir del conflicto normativo no elimina, en ningún caso, la vinculación preferente entre conservadores / republicanos.
Con relación a estas diferencias y similitudes en las dinámicas de construcción de identidades entre representantes Marie-France Toinet señala:
"...existen electos más conservadores o más progresistas; pero el que está ubicado a la izquierda - como el senador Edward Kennedy- es menos de izquierda que Michel Crépeau, por ejemplo. Conservadores y liberales coexisten en el seno de un mismo partido: el senador republicano Mathias - liberal- está ideológicamente más próximo al senador demócrata Biden - liberal- que el senador republicano Helms - ultraconservador-; el senador demócrata Numm - conservador- está ideológicamente más cercano al senador republicano Cochran - conservador- que el senador demócrata Kerry -liberal-". 04
Mas allá de la baja intensidad del conflicto en el sistema de partidos es posible reconocer tendencias y procesos que permiten sostener la centralidad del conflicto normativo-cultural como pivote de los procesos políticos en general y de la elaboración de política publica en particular.
Por lo menos desde 1980 se puede identificar un conjunto de tendencias antagónicas a los procesos de reformismo liberal que caracterizaron a la década del 60 y particularmente, a la Gran Sociedad de Lyndon Jonson. Estas tendencias refractarias al progresismo alcanzaron una notable manifestación durante la primera campaña a la Presidencia de Ronald Reagan. Un conjunto de pequeños partidos y movimientos adquieren entonces inusitada importancia estratégica en política estadounidense: en la derecha, movimientos religiosos de carácter fundamentalista como Moral Majority y Religious Roundtable, la denominada Nueva Derecha con un conjunto de grupos, fundaciones y centros de estudio como Heritage Foundation y el National Conservative Political Action Comittee. De este modo, quizás uno de los presidentes más ideológicos del ultimo tiempo en Estados Unidos, constituye por si mismo una muy buena prueba de la centralidad de lo normativo en lo político. El mismo Reagan declaraba en un acto electoral de la National Association of Evangelicals:
"Parecía que América iba a olvidarse de la fe y de los valores que nos hicieron buenos y grandes... Sin embargo, el Todopoderoso, que nos entregó este gran país, nos dio también una voluntad libre, y la capacidad de elegir, bajo la atenta mirada de Dios, nuestro destino. Los americanos han decidido poner fin a un largo período de decadencia, y hoy nuestro país contempla el renacimiento de la libertad y de la fe, y asiste a la gran revolución nacional". 05
Este influyente movimiento de reacción conservadora buscó desde diferentes espacios, institucionalizar la cuestión normativa mediante la defensa de ciertos valores elementales de la moral tradicional. En materia cultural: la defensa de la familia, el combate al feminismo y la igualdad de derechos de la mujer, la proscripción de la pornografía, la penalización de la homosexualidad y la defensa de la pena de muerte. En materia económica: disminuir las intervenciones ineficaces del estado en la economía, específicamente, rebajar substancialmente los impuestos y consiguientemente, recortar el presupuesto federal.
Podríamos pensar, sin embargo, que este fenómeno solo tiene cauce en lo político institucional y por tanto, la llamada contrarrevolución conservadora podría ser perfectamente equivalente a los períodos de Reagan y el primer Bush (1980-1992). Creemos, en cambio que la centralidad del conflicto normativo y su influencia sobre lo político está respaldada por la expresión del conflicto mas allá del sistema de partidos.
Ciertos autores han reconstruido el carácter y las dimensiones del conflicto social estadounidense y particularmente, de la reacción conservadora de la década de los 80 a través de la evolución de las organizaciones sin fines de lucro, particularmente, de las fundaciones y de la filantropía. James Davison Hunter señala que, dialécticamente, a una fase de predominio de la filantropía progresista le ha seguido un fenómeno de reacción conservadora desde los últimos años de la década del 70. Este proceso de evolución de la filantropía se ha caracterizado por el surgimiento de un conjunto de fundaciones de carácter conservador que, aún siendo superadas en términos del volumen de recursos, son capaces de desarrollar acciones con mayor impacto social y político que sus pares progresistas. 06
EL CONFLICTO NORMATIVO Y SUS MODOS DE EXPRESIÓN
El conflicto normativo consiste en una dimensión del conflicto social que se articula a partir de discrepancias, en palabras de Fernand Braudel, de mediana y larga duración, por valores profundos y normas que definen una cierta visión de la realidad. Equivale por tanto, al concepto de Mapas Cognitivos en Norbert Lechner o Robert Axelrod, es decir una visión de la realidad que permite dar un cierto sentido a la acción y al entorno, así como también, permite definir lo que es verdadero, bueno y justo. Evidentemente, desde el punto de vista de las tendencias y procesos que identifican a la Modernidad en Occidente, se trataría de una posible erosión de las corrientes secularizadoras toda vez que el fundamento de la normatividad puede estar, precisamente, en la religión.
Los actores del conflicto normativo estadounidense son grupos pertenecientes a la sociedad civil, organizados como instituciones de voluntariado y fundaciones con un claro perfil identitario. James Davison Hunter señala que las dos identidades en pugna en esta guerra cultural, son los denominados progresistas y conservadores, cada uno con especiales características sociodemográficas. Si los progresistas son, mayoritariamente, urbanos (principalmente habitantes de las grandes concentraciones urbanas), jóvenes, hombres y económicamente ascendentes; en cambio, los conservadores son mayoritariamente, rurales, adultos mayores, mujeres y económicamente descendentes.
Además, desde un punto de vista político partidista, aunque generalmente se asimila a conservadores con republicanos y progresistas con demócratas, es indispensable señalar dos situaciones que impiden esa asociación directa y total. Primeramente, y como ya se ha visto, ambos partidos poseen alas progresistas y conservadoras que tiene entre si, muchas veces, mayores afinidades que entre miembros de un mismo partido. En segundo lugar e históricamente, los evangélicos del sur, fuertemente conservadores en cuestiones culturales, no siempre han votado republicano. El cambio de tendencia se reputa solo hacia la década de los 80 con la primera presidencia de Reagan, y desde ese momento el apoyo hacia los candidatos republicanos por parte de estos grupos ha tendido a consolidarse. Así, en 1980 durante la primera elección de Reagan el 61% de estos grupos apoyaron la candidatura republicana, en el año 1984, durante su reelección, el porcentaje subió a 79%; para finalmente, en la elección del primer Bush (1988) alcanzar el 72%.
LAS ORGANIZACIONES DEL CONFLICTO
Si progresistas y conservadores se expresan como actores del conflicto normativo en forma marginal en los partidos políticos, entonces estos grupos se articulan en otras expresiones organizativas de la sociedad civil, preferentemente, en medios de comunicaciones, universidades, gabinetes estratégicos, grupos de interés y voluntariado. Primordialmente, el voluntariado y las fundaciones son, en el caso de Estados Unidos, el principal medio para institucionalizar el conflicto normativo .
Estas organizaciones se vienen a sumar a una compleja red de brookers de grupos de interés conocidos como cabilderos o lobbistas . Entre estos equipos de cabilderos se cuentan los llamados lobbies públicos, integrados por equipos que operan desde la presidencia sobre otras agencias del ejecutivo y los equipos intergubernamentales que operan entre el gobierno federal y los gobiernos estatales. También se pueden incluir en esta categoría los lobbies de política extranjera, tales como: cabilderos contratados por potencias extranjeras o por importantes compañías internacionales para la defensa de sus intereses. Otros equipos de cabilderos son los llamados lobbies nacionales y los lobbies de utilidad publica . Entre los primeros podemos consignar al lobby israelita (Israel Public Affairs Comitees) fundado en 1954, el lobby árabe creado en 1972 y el latinoamericano creado en 1947 (Consejo de la Américas). Entre los segundos, podemos citar aquellos dedicados exclusivamente a vender (a los policy makers y a la opinión publica) ciertas visiones sobre política exterior, por ejemplo: la Comisión Trilateral (creada por D. Rockefeller) y el Council on Foreign Relations (CFR) que publica regularmente la conocida revista Foreign Affairs .
VOLUNTARADO, FUNDACIONES Y THINK TANKS
De acuerdo a recientes estudios, el mundo del voluntariado y las fundaciones constituye para el caso de Estados Unidos, los principales ámbitos de institucionalización del conflicto normativo. En el mundo del voluntariado, se cuentan hacia 1990 aproximadamente 3.000 organizaciones siendo aproximadamente, un tercio de ellas ejecutoras de proyectos que defienden valores asociados al mundo religioso. La mayor parte de estas, fueron creadas desde mediados de la década del 60` y en la actualidad se ocupan de temas tan diversos como; feminismo, libertades cívicas, pacifismo, derechos del consumidor, derechos de gays y lesbianas, causas conservadoras, ecologismo y antipornografía. También corresponde a este tipo de organizaciones de voluntariado los Comités de Acción Política (PACS), que desarrollan una decisiva acción como instituciones mediadoras de las contribuciones electorales.
Las fundaciones, por su parte, como organizaciones sin fines de lucro, representan sin embargo, cerca del 2% del PNB estadounidense hacia fines de la década del 90`. En cantidad, en ese mismo período llegaban a las 37.000 organizaciones y de ellas aproximadamente, el 80% tenía como patrocinador un solo donante. En estas instituciones también es posible identificar la fisura entre conservadores y progresistas. Como fundaciones progresistas resultan históricamente reconocibles las fundaciones Rockefeller, Carneggie y Ford. Por parte del mundo conservador quizás las instituciones más relevantes son las llamadas 4 hermanas, por la forma estratégica y concertada de orientar el apoyo financiero a causas relevantes, estas son: la Bradley Foundation, J. Olin Foundation, Smith Richardson Foundation, y la Scaife Foundation. Estas cuatro instituciones financian proyectos tan influyentes para la formación de opinión publica y la toma de decisiones como la Fundación Heritage, el Manhattan Institute y el Institute on Religión and Democracy, conocidos todos ellos, por su capacidad de generar conocimiento aplicado para la formulación de política pública como centros de estudios y análisis de políticas o Think Tanks .
Un ejemplo del modo en que los Think Tanks influyen sobre los policy makers lo constituye la Fundación Heritage (conservadora), y su participación en ciertos debates de política de defensa, especialmente, frente al interés de relanzar un sistema de defensa contra misiles. En el marco de la administración Clinton la Fundación Heritage desarrollo una intensa campaña de información e influencias tendientes a cooptar mayorías senatoriales que impidieran renovar el compromiso de Estados Unidos con el Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM). Durante el año 1995 los especialistas de la Fundación habían decidido que el ABM representaba un obstáculo para el despliegue de un eficiente sistema de defensa contra misiles en el país y al mismo tiempo que el mejor juego consistía en eliminar o enervar el tratado en lugar de buscar mejoras graduales o progresivas. Por su parte, el gobierno, suspicaz respecto de ese camino, buscó la renovación del tratado. Baker Spring, investigador residente en asuntos de seguridad nacional del Instituto F.M. Kirby relata el modo como los analistas de la Heritage consiguieron influir sobre la toma de decisiones en relación con este punto:
"Una de las razones de que los analistas de Heritage optaron en 1995 por procurar la anulación del tratado se debió al fracaso de la administración Clinton en resolver, en ese entonces, la cuestión de cuáles estados sucederían a la ex Unión Soviética como partes del acuerdo. Tanto los adversarios como los defensores del Tratado ABM reconocían la necesidad de que se resolviera la cuestión de la sucesión para que el tratado pudiera preservarse como un acuerdo con fuerza de ley. La administración Clinton supuso que podría resolver el asunto sin someterse a la prerrogativa de consejo y consentimiento del Senado para hacer tratados. La administración estaba preparada para argüir que la resolución de la cuestión de la sucesión no requería cambios sustanciales en el tratado. Los analistas de la Fundación Heritage no estaban de acuerdo. A partir de 1996, procuraron convencer a senadores importantes que reemplazar a la Unión Soviética como la otra parte del Tratado ABM requeriría cambios sustanciales en el tratado, y por lo tanto todo acuerdo para resolver la cuestión de la sucesión requería el consentimiento del Senado. Conforme a la Constitución de los Estados Unidos el consentimiento del Senado a la ratificación de tratados requiere una mayoría de dos tercios de los votos. El entonces presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, senador Jesse Helms, de Carolina del Norte, desempeñó un papel clave en esta cuestión. El senador Helms y los miembros de su comisión concordaron con las conclusiones de los analistas de Heritage. En 1997, el senador Helms actuó. Al considerarse otro tratado concerniente a las fuerzas militares convencionales en Europa, Helms anexó al mismo con éxito una condición que exigía que el presidente Clinton certificara que sometería al Senado cualquier acuerdo que resolviera la cuestión de la sucesión para el Tratado ABM. El presidente Clinton presentó la certificación requerida el 15 de mayo de 1997. Desde allí en adelante, fracasaron los esfuerzos de la administración Clinton para preservar el Tratado ABM. Si bien se firmó el 26 de septiembre de 1997 un acuerdo que designó a Belarús, Kazajstán, Rusia y Ucrania como sucesores para el Tratado ABM, la administración Clinton no logró obtener la aprobación del Senado y el acuerdo nunca entró en vigor" 07.
FUNDACIONES, IDEOLOGÍA Y FILANTROPÍA ESTRATEGICA.
En los siguientes cuadros se muestran los datos que permiten identificar las veinte fundaciones más ideológicas en función de dos criterios: i) el numero de subvenciones de carácter progresista o conservador y, ii) el importe medio en dólares por subvención de carácter progresista o conservador.
Cuadro 4 : LAS VEINTE FUNDACIONES MÁS IDEOLÓGICAS (EN FUNCION DEL NUMERO DE SUBVENCIONES DE CARÁCTER PROGRESISTA O CONSERVADOR)
Las diez más liberales |
Las diez más conservadoras |
Fundación |
Número de subvenciones |
|
Fundación |
Número de subvenciones |
Ford Foundation |
262 |
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John M. Olin Foundation |
75 |
John D. and Catherine Mac Arthur Foundation |
96 |
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Smith Richardson Foundation |
74 |
J. Roderick Mac Arthur Foundation |
82 |
|
Amoco Foundation |
41 |
Public Welfare Foundation |
63 |
|
Bradley Foundation |
37 |
New World Foundation |
55 |
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Sarah Scaife Foundation |
33 |
ARCO Foundation |
54 |
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J.M. Foundation |
17 |
Carnegie Corporation of New York |
49 |
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Alcoa Foundation |
15 |
Rockefeller Family Fund |
47 |
|
Rockwell International Corp. Trust |
14 |
Rockefeller Foundation |
44 |
|
Samuel Roberts Foundation |
14 |
George Gund Foundation |
43 |
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Ford Motor Company |
12 |
Fuente: Nagai y otros 08
Cuadro 5 : LAS VEINTE FUNDACIONES MÁS IDEOLÓGICAS (EN FUNCION DEL IMPORTE MEDIO EN DOLARES POR SUBVENCION DE CARÁCTER PROGRESISTA O CONSERVADOR)
Las diez más liberales |
Las diez más conservadoras |
Fundación |
Importe medio ($) / subvención |
Fundación |
Importe medio ($) / subvención |
Mac Arthur Foundation |
437.159 / 96 |
A. Burnettt and Tandy Foundation |
2.000.000 / 1 |
R.W. Johnson Foundation |
381.932 / 15 |
Conrad N. Hilton Foundation |
1.594.878 / 1 |
R.K. Mellon Foundation |
366.667 / 3 |
Mc Cune Foundation |
750.000 / 1 |
Andrew Mellon Foundation |
362.857 / 14 |
J. Howard Pew Freedom Trust |
280.000 / 4 |
Johan B. Kroc Foundation |
303.333 / 3 |
John Hartford Fondation |
260.476 / 2 |
Jessie B. Du Pont Foundation |
255.000 / 1 |
Sarah Scaife Foundation |
136.667 / 33 |
W.K. Kellog Foundation |
211.867 / 20 |
Bradley Foundation |
109.519 / 37 |
Pew Memorial Trust |
191.750 / 4 |
Smith Richardson Foundation |
76.156 / 74 |
Wm. And Flora Hewlett Foundation |
183.700 / 20
|
M.J. Murdock Foundation |
70.640. / 5
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H.J. Kaiser Family Foundation |
176.016 / 6 |
John M. Olin Foundation |
55.600 / 75 |
Fuente: Nagai y otros 09
A partir del número de subvenciones podría pensarse razonablemente, que las fundaciones mas ideológicas son aquellas de carácter progresista debido a que el número de subvenciones otorgadas para causas progresistas es mayor: Ford Foundation 262 subvenciones, John D. and Catherine Mac Arthur Foundation 96 subvenciones y J. Roderick Mac Arthur Foundation 82 subvenciones; contra 75 subvenciones de la John M. Olin Foundation que es la primera de las conservadoras en esta materia.
Mas bien creemos que resulta decisivo para analizar el carácter normativo de las fundaciones el importe medio hacia causas o proyectos progresistas y conservadores. De acuerdo a esta información, se desprende de los cuadros que existe un predominio conservador a partir, principalmente, del promedio de importe de las tres primeras fundaciones conservadoras; A. Burnettt and Tandy Foundation (USD $ 2.000.000 / 1), Conrad N. Hilton Foundation (USD $ 1.594.878 / 1) y Mc Cune Foundation (USD $ 750.000 / 1), las cuales superan a la Mac Arthur Foundation que es la primera de las progresistas en esta materia (USD $ 437.159 / 96).
Esquemáticamente podríamos resumir las principales ideas desprendidas de los cuadros y de los estudios de Nagai: i) Existe un mayor número de subvenciones progresistas, ii) Existe una mayor cantidad de recursos promedio para subvenciones de proyectos conservadores, iii) Existe un mayor porcentaje de subvenciones conservadoras hacia investigaciones, iv) Existe un mayor porcentaje de subvenciones progresistas hacia acción (intervenciones), v) Existe un mayor porcentaje de fundaciones que apoya proyectos progresistas.
Estos fenómenos se corresponden con el contexto histórico que antecede al presente de la filantropía y las fundaciones. Desde la década de 1960 las fundaciones conservadoras y progresistas desarrollaron una creciente tendencia a generar filantropía de enfrentamiento , proceso reforzado hacia inicios de los 80`con la articulación de una verdadera reacción conservadora. Asociaciones como las Cuatro Hermanas que reúne a cuatro de las más importantes fundaciones del sector, la Philanthropy Roundtable y la Capital Research Center, son instituciones y redes originadas en el propósito de alinear los intereses filantrópicos conservadores mas cerca de aquellos valores comunes y que permiten acumular esfuerzos en torno a objetivos compartidos. El Capital Research Center en el período que va desde 1985 a 2002 ha recibido de las fundaciones conservadoras alrededor de 100 contribuciones por un total de USD $ 5.833.820. La Philanthropy Roundtable ha recibido en el período 1993 - 2002 para similares propósitos 76 concesiones por un total de USD $ 2.498.000.
Los espacios institucionales donde se puede identificar esta filantropía de enfrentamiento son fundamentalmente los Media Groups (7.8% contribuciones filantropía), Think Tank Nacionales (38% contribuciones filantropía) y, Instituciones Académicas (42% contribuciones filantropía).
Cuadro 6 : DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE SUBVENCIONES DE LA FILANTROPÍA DE ENFRENTAMIENTO CONSERVADORA.
Fuente: Media Transparency
El desarrollo de esta filantropía estratégica conservadora se ha orientado institucionalmente en tres grandes direcciones; a) orientando recursos selectivamente hacia propósitos compartidos y relevantes para la defensa del nomos conservador, b) para desarrollar programas en instituciones académicas y c) para organizar centros de estudio de políticas públicas conocidos como Thinks Tanks. Desde el punto de vista de los recursos en el período 1985 a 2001 las fundaciones contribuyeron por un monto aproximado de USD $1.371.226.872 a través de 2598 operaciones. 10
En el primer camino, las redes y asociaciones estratégicas de filantropía conservadora, según un reciente informe del National Committee for Responsive Philanthropy (NCRP), a pesar de la limitación de recursos, ha demostrado mayor impacto que fundaciones progresistas con mayor cantidad de recursos, en la tarea de influir sobre la agenda pública. Las razones para esta ventaja en la eficacia de la distribución de recursos conservadores esta dado por; i) la revalorización agresiva del factor ideológico y sus instituciones asociadas, ii) la orientación de fundaciones conservadoras hacia instituciones de carácter nacional y iii) la preferencia por la comercialización de sus ideas entre policy makers y opinión publica. 11
Respecto del segunda dirección, esto es, el desarrollo de programas en instituciones académicas y universidades, la filantropía conservadora ha desarrollado líneas de contribución y financiamiento en el período 1985-2001 hacia instituciones como: Chicago University con un monto de USD $ 31,445,335 ; Harvard University con un monto de USD $ 28,674,143, George Mason University con un monto de USD $ 19,918,286 y Yale University con un monto de USD $ 19.612.627. Otras universidades que han recibido importantes contribuciones de la filantropía son las de Claremont, Virginia, Marquette, Boston, Cornell, Stanford, Georgetown, entre otras. 12 Para el período 1992-1994, los objetivos del financiamiento proveniente de la filantropía conservadora para las universidades fueron los siguientes:
"... USD $23 millones para desarrollar o ampliar programas y planes de estudios académicos específicos; $16,8 millones para subvencionar la formación de los estudiantes de pre-grado y post-grado, principalmente con becas en Derecho, Economía, Ciencia Política, y el análisis del orden público; USD $7,8 millones para apoyar el trabajo de las organizaciones académicas de la reacción conservadora; $7,6 millones para establecer nuevas plazas (cargos académicos) en la universidad y para apoyar la traída de profesores visitantes distinguidos; $6,1 millones para la investigación en política doméstica; $5,7 millones para apoyar las operaciones generales de centros de investigación específicos; $4,6 millones para apoyar la investigación de política extranjera; $3,3 millones para financiar conferencias y reuniones; $3,1 millones para financiar seminarios de capacitación para los jueces en el uso de principios económicos para la toma de decisiones judiciales; y $2,1 millones a asistir a proyectos específicos. El resto del dinero apoyó una variedad de propósitos, incluyendo rondas de conferencias, preparación de cuadernos de discusión, ayuda en las publicaciones, y otros".
Finalmente, el tercer camino. El vínculo mas evidente entre la filantropía conservadora, agenda pública y los policy makers se desarrolla a través de los centros de estudio y análisis de política publica (Think Tanks). En esta materia, el NCRP publicó un informe en el que las fundaciones conservadoras estadounidenses durante el período 1992-1994, contribuyeron con cerca de USD $ 80 millones para organizaciones de este tipo (Think Tanks). De esta cantidad, USD $ 64 millones fueron entregados para ser invertidos en estudios sobre política doméstica y USD $ 15.2 millones fueron concedidos a instituciones de investigación en defensa y política extranjera. Las cinco Think Tanks que recibieron mayores donaciones conservadoras durante este período para propósitos de investigación y análisis de política pública, particularmente bajo las dos áreas descritas, fueron: Heritage Foundation, CATO Institute, American Enterprise Institute (AEI), Free Congress Foundation, Citizen for a Sound Economy (CSE), Manhattan Institute, Hoover Institute y Hudson Institute entre otras. Respecto de los montos aportados para investigación, entre 1985 y 2002, las tres instituciones que recibieron mayores recursos para actividades y estudios patrocinados por fundaciones conservadoras fueron: Heritage Foundation con USD $ 43.939.437, AEI con USD $ 29.778.933 y Free Congress Foundation con USD $ 23.881.960.
NOTAS
01 JOHNSTON, Michael: Votos, Dinero y Buena Política: las reglas básicas del financiamiento político en los Estados Unidos . En Estudios Públicos 79, Invierno de 2000. pág. 291.
02 TOINET, Marie-France: El Sistema Político de los Estados Unidos . F.C.E. México D.F., México, 1994, pág. 391.
03Ibidem . pág. 399.
04Respecto de estas dimensiones concretas que manifiestan el carácter de la unanimidad ideológica fundamental que atraviesa transversalmente a republicanos y demócratas, se ha dicho: "...en lo que toca a otros aspectos importantes, ambos partidos tiene posiciones comunes. Ninguno de ellos pone en entredicho la importancia de la intervención federal; así, Eisenhower no que retrocedieran las avanzadas rooseveltianas; Reagan presidió un presupuesto cuya parte en el PNB aumentó en relación con el período de Carter. Todos manifiestan su deseo por reducir los impuestos, pero cuando mucho disminuyen la progresión: de hecho, el demócrata Kennedy lo hizo mejor que el republicano Reagan. Los republicanos se sienten más alarmados que los demócratas por el déficit federal - excepto cuando ellos están en el poder, y entonces son criticados por los demócratas-, Reagan, por su cuenta, triplicó la deuda federal - 2.900.000 millones de dólares en 1989 - en tiempos de paz, a pesar de que en 1980 había prometido terminar con el déficit fiscal desde el fin de su primer mandato. Todos están de acuerdo en reformar el sistema de ayuda social (welfare), en hacer frente a una burocracia abusiva, en reorganizar al aparato militar para que sea eficaz. Los republicanos mas que los demócratas, están en principio a favor de una economía de mercado sin intervención estatal; pero mas que los demócratas, practican una política de privatización de las ganancias... y de nacionalización de las pérdidas: así ocurrió con la nacionalización de Continental Illinois (1984) y del Farm Credit System (1985), y con la ayuda sin precedente consagrada a la agricultura desde 1983 o a las cajas d ahorro desde 1988. Todos alaban las virtudes del libre cambio, pero no dudan en aplicar un proteccionismo tan sutil como diversificado. (...) ... Reagan había hecho severas criticas al SALT 2, pero aplicó los términos de ese tratado - que nunca fue ratificado por el Senado -." Ibidem . pág. 400.
05Ibidem . pág.402.
06 KIENZLER, Klaus: El fundamentalismo religioso . Alianza. Madrid. 2000. pág. 39.
07 DAVISON HUNTER, James: La guerra cultural americana. En, BERGER, Peter: Los límites de la cohesión social. Conflictos y mediación en las sociedades pluralistas . Galaxia-Gutemberg. Barcelona. 1999. págs. 60 a 67.
08 Véase, SPRING, Baker: La Fundación Heritage: su influencia en el debate sobre la defensa contra misiles , en Agenda de la Política Exterior de los Estados Unidos de América . Vol. 7, Número 3, noviembre de 2002, pág. 39. Véase también, Baker Spring, The Senate Should Block the White House's End Run on ABM Treaty , Nota Informativa de Heritage No. 1106 , 11 de marzo de 1996. La Comisión de la Fundación Heritage para la Defensa contra Misiles , Defending America : A Near- and Long-Term Plan to Deploy Missile Defenses, Washington , D.C. : The Heritage Foundation, 1995. La Comisión de la Fundación Heritage para la Defensa contra Misiles , Defending America: A Plan to Meet the Urgent Missile Threat Washington , D.C. : The Heritage Foundation, 1999.
09 NAGAI, A., R. Lerner y S. Rothman: The Culture of Filanthropy: Foundations and Public Policy , Studies in Philanthropy , 8, 1991. págs. 21-23.
10Idem
11 Véase: http://www.mediatransparency.org
12 En un informe del NCRP se muestra la evolución estratégica de la filantropía conservadora: " Primero, salieron de normas grantmaking en el sector filantrópico financiando extremadamente agresivo y las instituciones ideológicas confiaron rutinariamente a influenciar el presupuesto y prioridades de la política. Dos tercios de sus dólares de la concesión -- $210 millones del total $300 millones -- fue a las organizaciones y a los programas que perseguían influir las agendas de la política basadas en la privatización de los servicios de gobierno, de las reducciones profundas en el gasto anti-poverty federal, de la desregulación industrial, y de la transferencia de la responsabilidad de la asistencia social a los estados, al gobierno local y al sector caritativo.
En segundo lugar, en un momento en que las fundaciones y los líderes corporativos estaban destinando cada vez más sus recursos localmente, las fundaciones conservadoras mantuvieron un foco inusualmente fuerte en las instituciones nacionales del orden público. Estas inversiones han aumentado las diferencias en los recursos entre las instituciones del orden público en los sectores de la izquierda y derecha del espectro político. Los cinco grupos conservadores superiores del orden público incluidos en el estudio del NCRP son: La Heritage Foundation, el Cato Institute y Citizen for a Sound Economy con operaciones aproximadas de USD $ 77 millones en donaciones para 1995, comparados con los USD $ 18,6 millones de sus ocho equivalentes políticos en la izquierda.
Tercero, las fundaciones conservadoras demostraron una preferencia por la comercialización de ideas en su grantmaking . La mayoría de las concesiones en el estudio del NCRP han desarrollado sofisticados y eficaces medios y estrategias. Por ejemplo, el quinto concesionario más grande del estudio, Citizen for a Sound Economy, produjo más de 130 papers de política, condujo 50 campañas publicitarias mostradas en 175 apariciones en las noticias de radio y televisión, produjo 235 artículos de opinión y recibió cobertura en más de 4.000 artículos de las noticias solamente en el año 1995. La comercialización de CSE y los esfuerzos de los medios son la norma más que la excepción entre los concesionarios conservadores. En ausencia de esfuerzos similares entre organizaciones liberales y sus proveedores de fondos, campañas de comunicaciones como éstas, han contribuido al clima actual, donde las ideas de la derecha, aunque a veces con información inexacta, son indiscutidas. http://www.ncrp.org
13 Según Media Transparency, las doce más importantes fundaciones conservadoras de Estados Unidos han entregado como contribuciones a la academia en el período 1992-1994, USD $ 88.9 millones, para apoyar dos líneas de acción multidimensionales y estratégicas. La primera de estas líneas corresponde al propósito de edificar una sólida arquitectura intelectual para el pensamiento conservador, ampliando la base teórica y filosófica de aquellas cuestiones fundamentales para el sector. La segunda línea consiste en desarrollar una red a nivel de instituciones universitarias para lanzar un ataque sobre la educación superior progresista. El nudo de esta critica corresponde a que la participación dominante de la izquierda en la alta academia estadounidense conduciría a un proceso de erosión de los estándares de calidad de las instituciones.