| TITULO
ORIGINAL: |
DIRTY PRETTY THINGS |
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| PAIS: |
ESTADOS UNIDOS |
| AÑO: |
2002 |
| DIRECTOR: |
STEPHEN FREARS |
| GUION: |
STEVEN KNIGHT |
| FOTOGRAFIA:
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CHRIS MENGES
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PROTAGONISTAS: |
AUDREY TAUTOU (SENAY); CHIWETEL EJIOFOR (OKWE); SOPHIE OKONEDO (JULIETTE); BENEDICT WONG (GUO YI).
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MUSICA: |
NATHAN LARSON
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| DURACION: |
97 MINUTOS |
| CALIFICACION: |
14 AÑOS |
El cine europeo siempre se ha abarcado de material para crear sus propias obras de denuncia social. Es así como los directores han creado códigos especiales para poder dar a conocer su estilo y luego expandirlo por el mundo. El caso de Staphen Frears, director de este filme, es alguien que en sus comienzos dio mucho que hablar, pero luego, en su viaje a Estados Unidos para proseguir su carrera, si bien ha creado una filmografía interesante, no ha podido tener la fuerza para llegar al nivel de sus películas anteriores. Dueño de una gran fortaleza, en Europa él realizó películas como Ropa Limpia, Negocios Sucios, pero en Estados Unidos llegó a realizar filmes interesantes como Héroe Accidental, El Secreto de Mary Reilly y Alta Fidelidad.
Película que nos habla sobre los inmigrantes europeos en Estados Unidos, este filme muestra una realidad que lamentablemente no conocemos o no queremos conocer, la de las irregularidades que se producen con los inmigrantes para darles la visa y el pasaporte. En este caso, la historia nos muestra a un inmigrante que trabaja en un hotel, y en una habitación descubre en la taza del baño un corazón aún latiendo. Al denunciar esto al dueño del hotel, éste no le da mucha importancia. Pero lentamente nos damos cuenta que en ese hotel se hacen operaciones ilegales a inmigrantes para que puedan obtener sus visas.
En su primera parte, con un crudo tratamiento cinematográfico y con una atmósfera oscura y sombría, la película nos va metiendo en esa carga densa de mostrarnos una crudeza que se da en la realidad. Pero al mismo tiempo que nadie es capaz o no quiere detener. Es justamente este inmigrante el que va a tratar de detener toda la crueldad que se está dando en ese hotel.
Lamentablemente, en la segunda parte del filme, Stephen Frears desvía completamente el camino, y nos conduce por una historia de trampas que deja muchos cabos sueltos en su andar, eso hace que la gran calidad que tenía la película, y además, el buen tratamiento que se le estaba dando empiece a quedar en segundo plano, para darnos un filme de suspenso, que no está mal que la película tomara ese rumbo, pero no con una solución tan facilista y norteamericana como la que nos entrega el director.
De todas formas, uno de los elementos notables de este filme es que todos los personajes son extranjeros, por lo que la denuncia de Stephen Frears sobre la inmigración en Estados Unidos es mayor, ya que algunos obtienen la legalidad ya que pueden tener acceso a la famosa tarjeta verde, pero hay muchos que no pueden llegar a obtenerla, por lo tanto son ilegales y no pueden trabajar en ese país. Es notable el momento en que una mujer inmigrante para poder trabajar en una fábrica tiene que compensar al dueño haciéndole sexo oral, es decir, la denuncia ya iba más allá de unas simples operaciones ilegales, sino que de la humillación que deben soportar estas personas para sobrevivir. Y ese es el camino que debió haber tomado la película, y no contar una historia de suspenso.
Interesante filme que llama a la reflexión, pero que demuestra además los vaivenes irregulares de un director que en algún momento nos deleitó con un gran cine, y ahora nos deleita con películas de entretención, pero igual bien manejadas y abordadas.
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