Dirección: Spike Jonze.
País: USA.
Año: 2002.
Duración: 114 min.
Interpretación: Nicolas Cage (Charlie Kaufman / Donald Kaufman), Meryl Streep (Susan Orlean / Madre de Orlean), Chris Cooper (John Laroche), Tilda Swinton (Valerie), Cara Seymour (Amelia), Rheagan Wallace (Kim Canetti), Jane Adams (Margaret), John Cusack, Agnes Baddoo, Paul Fortune, Paul Jasmin.
Guión: Charlie Kaufman y Donald Kaufman; basado en una obra de Susan Orlean.
Producción: Jonathan Demme, Vincent Landay y Edward Saxon.
Música: Carter Burwell.
Fotografía: Lance Acord.
Montaje: Eric Zumbrunnen.
Diseño de producción: K. K. Barrett.
Dirección artística: Peter Andrus.
Vestuario: Casey Storm y Ann Roth. |
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Lo inevitable de no poder manejar el desarrollo de los acontecimientos
En mi opinión en esta película se metaforiza de una forma muy particular la manera en que la realidad se nos impone impredescible.
Encuentro pertinente tomar como punto de partida esta metáfora, ya que es la base de la discusión ética que hemos planteado. La base a la que me refiero es aquella en que el comportamiento ético implica el control de las consecuencias de nuestro accionar y vivir.
Tomaré del film el vínculo entre Charlie Kaufman, representado por Nicolas Cage, en el doble sentido de ser rol-personaje del film, como así también guionista del mismo film en el que se encuentra.
Siendo C.K. el guionista de su propia vida (siempre al interior de la película), se otorga a sí mismo el atributo de definir todo aquello cuanto acontezca en ella. De esta forma es constructor de sus ficticias posibilidades de acción, ya que al interior de la película las opciones serían reales sólo para el rol; debido a que la decisión ya ha sido tomada por el guionista.
Siguiendo esta línea de argumento, el guionista tiene resuelto su conflicto ético al interior del film, no sólo conoce las consecuencias de las acciones de su representación, si no que las determina a su gusto. El rol por supuesto se ve involucrado en todo tipo de cuestinamientos. A C.K. rol, la toma de decisiones no se le presenta como un proceso claro, por el contario se encuentra rodeado de contradicciones y mucho stress.
Pero entonces ¿dónde se encuentra el giro para el guionista que lo involucre en cuestionamientos éticos? En mi opinión el giro se presenta en la forma en que C.K. integra la realidad del guionista con la realidad de su representación en el film. En otras palabras podría decir que la película no fue filmada con anterioridad al momento en que la observo, y es en ese instante en que se me hacen accesibles rol y guionista (siempre al interior de la película).
Esta es la manifestación de la metáfora, en donde las acciones definidas por el guionista y sus consecuencias, se ven modificadas por la contingencia de la realidad a la que asiste como rol; en el doble sentido de guionista y actor.
De esta forma podría decir que la vida prediseñada por el guionista para sí en la película (en tanto sus acciones tendrán definidas sus consecuencias), se ven modificadas en la vivencia concreta de estas acciones. Así la película se vuelve impredecible tanto para guionista como para su representación.
Y es esta la forma en que la película se nos presenta como la metáfora de que la realidad se nos impone impredescible.
Cada uno es guionista y actor de su vida
Al mostrarnos en pantalla la disociación entre guionista y rol, todos y cada uno de nosotros somos colocado en la misma posición. Se plantea la crisis de la división entre el lugar en que podemos abstraernos y ver nuestra vida como observadores y aquel lugar en donde somos los actores de esa vida.
En la película se plantea claramente la inexistencia de esa división, sólo puedo ver mi vida desde la posición en la cual me encuentro viviéndola.
Y por supuesto que la yuxtaposición de estas dos actividades hace que se modifiquen mutuamente en forma continua y permanente. No puedo detener mi vida para "salir" a mirarla, como tampoco puedos "salir" a mirar algo que ya no está: yo!
Es así que considero que en esta película se encuentran representadas todos los seres que puedan describirse a sí mismos en un discurso; por lo tanto, cada uno de nosotros, los seres humanos. Yo puedo describir mi vida, pero no puedo caer en la ilusión de en ese mismo instante ser un agente externo, seré a lo sumo el último capítulo que se encuentra en permanente escritura: Un sujeto, que describe un sujeto, que describe un sujeto,... y así en forma continua.
Es de esta forma en que todos nosotros, seres lingüísticos, nos hallamos representados en la película. Como el guionista y actor de nuestra propia vida.
Como vimos en la primera sección, el hecho de ser guionistas no nos entrega la posibilidad de desarrollar con precisión nuestra vida, ni las consecuencias de nuestras acciones; sólo somos capaces de desarrollar descripciones acerca de nuestras acciones que estarán sujetas a la contingencia de la realidad en la que estemos involucrados. A esto agregamos que nuestros guiones, las descripciones que somos capaces de hacer respecto de nuestra vida, son realizadas sin excepción desde el interior de ella, por lo tanto absolutamente inexactas y/o acotadas a nuestros procesos de socialización.
Ahora bien, sobre estas descripciones basamos nuestra vida, somos seres lingüísticos, esa es la forma en que nos relacionamos con el entorno y nosotros mismos.
Entonces, si somos seres que se vinculan mediante el lenguaje y ese lenguaje existe en forma totalmente imprecisa, vaga e inestable en cuanto a la descripción que hace de nuestra realidad, y aun describiéndola, ésta modifica las consecuencias de esas descripciones ¿qué posibilidad hay de encuentro real con el otro? ¿qué bases podemos establecer para llegar a acuerdos? ¿cuáles serán los parámetros para medir la acción ética adecuada y la no adecuada?
Asumo la responsabilidad de no tener la respuesta para estas preguntas, como así también la responsabilidad de seguir buscando las respuestas.
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