La Paranoia del Silencio
Por Mario Sobarzo
18
de Noviembre 2003

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Uno como simple ciudadano no logra imaginarse qué relaciones de poder funcionan bajo la apariencia de los últimos días. Vemos remover a un juez. Vemos a una diputada acusar en forma directa a su partido aliado. Nos toca saber con sorpresa que existen vídeos en que se filma todo lo sucedido detrás del caso. Y nos asombramos cuando un sociólogo del jet set (venido un poco a menos, es cierto) corrobora en tono jocoso lo dicho por la diputada, pero ahora desliza nombres y apellidos.

Uno, en cuanto ciudadano común y corriente, no puede, sino, asistir a los eventos como aquel que mira una película policial, con elementos de gansters, un poco de suspenso, y con un fondo de película políticamente correcta. No es posible, sino, leer todo esto como una gran película o un reality show social.

 

 

La verdad es que en mi ignorancia trato de entender por qué cada uno de los individuos que está metido en esto, actúa como lo hace. Y sólo puedo ver una guerra política. Una guerra política terrible.

Intento imaginarme, ponerme en el lugar de la diputada que acusa. Es una diputada dedicada al tema de probidad. Alguien reconocidamente seria. Acaso, ¿acusaría yo a alguien de mi partido aliado si supiera que es mentira o que cabe alguna duda? ¿Cambiaría en algo la cosa si supiera que hay un complot para proteger a los poderosos que participaban en las fiestas de Spiniak?

Por lo demás sabemos que un importante funcionario policial protegió a Spiniak. Me pregunto, ¿a tal nivel llega la corrupción que ese funcionario policial decide por sí solo salvar a Spiniak sólo porque es su amigo? ¿O es que acaso, Spiniak, algo le sabía a ese funcionario? ¿O bien, alguien le ordenó a ese funcionario que lo hiciera?

Hasta aquí es obvio pensar que el policía arriesgó su trabajo porque estaba muy seguro de no ser descubierto. Pero, ¿por qué no podía serlo? ¿Qué certeza tenía él de que no iba a ser descubierto? ¿Acaso alguien más poderoso no estaría detrás?

Obviamente deben ser los homosexuales.

No dice una de las tesis del asesinato de Soto Tapia que fueron homosexuales y salieron impunes. No dice una de las tesis de que nunca se haya podido encontrar el cuerpo de Matute Jones que detrás estaría algo muy oscuro. Mal que mal, alguien que le recuerda al Gobierno que los desaparecidos no desaparecieron de Chile, sabe que se van a utilizar todos los procedimientos para perseguirlo. ¿Y acaso el siniestro Paul Schaffer no era un pedófilo, y tampoco ha sido pillado?

Trato de imaginarme ahora a la diputada. En sólo tres años tiene la posibilidad de ser gobierno. ¿Sacrificaría todo eso por acusar a un par de pedófilos? Obviamente no. Yo no lo haría. Si tuviera que mentir, si tuviera que decir que los marcianos me hablan, lo haría. Pero obviamente yo no creo en los marcianos. Yo creo en Dios, igual que el diputado Coloma y creo que los santos se les aparecen a los hombres buenos.

Y sin embargo, esa diputada decide seguir adelante. Se atreve a acusar indirectamente. Se atreve a decir que dos pertenecen a la UDI y uno a la DC. Se somete al destierro que de ahora en más le va a dar el poder. Sinceramente no entiendo por qué. Acaso alguien puede ser tan ingenuo para atacar un poder tan grande como el que estaría detrás de una fuerza que unifica partidos políticos. Porque si hay senadores, puede haber diputados, ministros, jueces, periodistas, policías... Sólo una red así de grande puede proteger a un tipo si es que efectivamente es pedófilo.

En mi lógica de paranoide con el poder me llego a imaginar que estaría dispuesto a sacrificar a un juez de mi propio género si con ello logro salvar al género mismo. Obviamente que llegar a un club gay no es tan fácil. Supone que alguien te lleve. Acaso en una purga contra mis elecciones sexuales estaría dispuesto a abandonar a un amigo? No, no le creo. Más aún porque eso indignaría a mi amigo y podría dar a conocer la conspiración.

Pero si mi amigo fuera demasiado lejos. Si mi amigo me empezara a investigar a mí, si ese amigo estuviera dispuesto a ser honesto e ir contra personas muy poderosas, contra amigos míos, aquellos amigos que me protegen, que me permiten trabajar, vivir y hacerlo cómodamente. ¿Acaso en ese caso, no estaría dispuesto a sacrificar a mi amigo? Y no sólo sacrificarlo, sino, yo mismo dar el dato que lo llevaría a su destrucción. Obviamente si yo fuera ese, intentaría que el juez que investigue el caso parezca absolutamente confiable, pero que estuviera dispuesto a aceptar el juicio que yo ya hice.

En mi lógica de paranoide los mismos individuos que traicionarían al juez, habrían dado la orden de intervenir los vídeos. Y el juez que investiga el caso se los habría prohibido. Ese juez que era homosexual y que debería participar de la solidaridad de los perseguidos, de los invisibles, habría roto ese pacto secreto y estaría dispuesto a investigar la verdad sobre algunos de los tipos que estaban metidos.

Insisto en esto, en mi lógica paranoide, Spiniak sería avisado un par de días antes de su participación en el complot. Le dirían que le van a conseguir una entrevista en un diario importante. Le dirían que negara que en los vídeos hay políticos y menores de edad. Pero, él se negaría a mentir si no le pudieran prometer que sería liberado. Él señalaría, en todo caso, que eso se va a saber igual, pues efectivamente en los vídeos salen políticos importantes. Y, entonces le dirían, "ya no". Y él respondería, "pero el juez ya los vio". Y le responderían "da lo mismo lo que diga el juez, después de esta semana nadie va a creer en él.

Aprovecharía de tenderle una trampa a los medios que podrían complicarme. Y lo haría del mejor modo posible: tendiéndoles una línea falsa y obligándolos a actuar como siempre lo hacen. Los obligaría a atacar a alguien que tuviera potencial de víctima convertible en mártir: alguien probo.

En mi lógica de simple ciudadano creería que no es justo lo sucedido. Especialmente porque me daría cuenta que aquí no van a juzgar a nadie. Que si es verdad que los políticos sindicados no son culpables van a salir libres. Pero si son culpables, también van a salir libres.

En mi lógica paranoide tendría miedo, porque me daría cuenta que el poder detrás de estos tipos es monstruoso. Y especialmente porque me daría cuenta que no son los homosexuales los que estarían detrás. Más bien pensaría que son tipos poderosos que además tienen inclinaciones sexuales perversas. Si ellas las realizaran con niños o niñas daría lo mismo.

En mi lógica, a los tipos que me imagino, no los uniría la elección sexual, sino la conciencia de un poder semejante al de la mafia. Tal sería su seguridad porque le sabrían a la casta gobernante miles de secretos. Bastaría con mostrar lo que se le puede hacer a alguien poderoso (por ejemplo, un juez reconocidamente probo), si es que no hace lo que se le pide.

Imagino a políticos, empresarios, funcionarios judiciales, gente reconocidísima, atragantados luego de esa revelación: te atreves a investigarme, esto es lo que te sucede.

Eso sería cierto si el mundo estuviera estructurado según mi lógica paranoide, pero todos sabemos que el mundo es claro y distinto, es luminoso y feliz.

En una de esas obras maestras breves ( Black-Out , en Jinetes de la Antorcha ), Norman Spinrad muestra una situación absolutamente siniestra. Durante la transmisión de las noticias de la tarde todos los canales son obligados a leer una proclama militar en que se dice que quedan prohibidos todos los noticiarios hasta que se resuelva el problema de los ovnis. Durante el cuento podemos asistir a un movimiento inusual de tropas y a la situación de angustia del ciudadano común que no sabe qué sucede. Nos damos cuenta que nuestra realidad es tan absolutamente dependiente de la información que nos entregan los Mass Media que si ella no nos llega volvemos a la ignorancia medieval. El cuento termina con algo aún más temible: después de un par de días los noticieros vuelven a dar las noticias y terminan diciendo que lo que originó el Black-Out ya está resuelto: los ovnis no existen. ¿Todo esta situación para saber que ellos no existían? No parece muy coherente.

Así también, en mi lógica paranoide, imagino que finalmente nos van a decir que aquí no hubo pedofilia, que no hay nadie poderoso metido en el caso, y que Spiniak es una víctima. Después de todo, si nadie en este país es corrupto, pues todo se hizo para servir al país mismo, ¿cómo alguien podría ser pedófilo sólo por acostarse con personas de 14, o menos años?

 

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