“Estúpidos Hombres Blancos" de Michael Moore: Una opinión estúpida sobre un buen libro.
por Freddy Sánchez Ibarra.
30 de Octubre 2003

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"Los gringos son terriblemente ignorantes", es una frase que han enunciado gran cantidad de las personas que integran mi entorno más cercano con respecto al nivel cultural de la población estadounidense. Fortaleciendo sus argumentos me han señalado como lumbreras de la filosofía, la historia y la literatura alemana, inglesa y francesa (incluso orientales, llámese China o india) son prácticamente inexistentes en el país del norte. Como su música (en este sentido por la juventud del país solo podemos referirnos a moderna o contemporánea) es claramente copia o "hija ilegítima" de las destacadas expresiones inglesas en lo que respecta al Rock y Pop. De la misma manera, se me ha señalado como la música que podríamos llamar original del país (convengamos Jazz o Hip-hop) tienen notorias influencias negras, situación que en la que demuestran aún más su ignorancia al no reconocer el valor que la población de color tiene en la construcción de sociedad en su país. Además hay que señalar que su posición estratégica como gran, en realidad como la máxima, potencia mundial ciega la visión: autocrítica, de otras realidades, o de superación personal más allá de lo material, derivadas de la arrogancia que su posición les proporciona y que anquilosa aspiraciones más elevadas del espíritu.

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En mi opinión todo lo que me han señalado es cierto. Así todo me veo en la obligación de hacer ciertos matices con respecto a la literatura, ya que siento que muchas veces una solidaridad latinoamericana mal entendida nos lleva a mirar sesgadamente sólo a las expresiones literarias que nacen en idioma español, castellano o derivaciones lingüísticas propias de los países de esta región del sur. Siento realmente que muchas veces la realidad presentada en obras de países hermanos presentan escenarios que no son muy atingentes al chileno. Los contextos (incluso físicos), las cosmovisiones de la población y de los personajes, muchas veces no son compatibles o comparables con las de nuestro país (estoy planteando una opinión que no es jerárquica en el sentido de una superioridad chilena con respecto a la realidad latinoamericana, sino que meramente distinta, así mismo tampoco reflexiono sobre la calidad de la literatura latinoamericana que es en muchos, o los más, de los casos excelente en sus forma, lenguaje, mensaje, intención, etc.). Y así, en cambio, creo que hay una literatura, especialmente de la nueva camada de escritores norteamericanos, que presenta la realidad de su clase media de fines de los ochenta hasta el presente que bien podríamos ojear, debido al boom económico que experimentamos a mediados de los 90's, y su posterior caída, creó una serie de formas nuevas de relaciones sociales e individuales en nuestro país. De esta manera un Ethan Canin, un Rick Moody, un Chuck Palahniuk, nos plantean realidades y problemáticas similares a las vividas por la sociedad e individuos chilenos.

Así todo y reafirmando el comentario que me han realizado reiteradamente, y del que me he hecho parte, debo hacer mención al libro del "estadounidense" Michael Moore "Estúpidos hombres blancos" que se refiere entre otros tópicos a las causas y las estadísticas presentes de la patente ignorancia del pueblo norteamericano dando soluciones jocosas al problema antes mencionado, además de realizar una ácida, certera e hilarante crítica a aspectos centrales de la estructura del país del norte en la actualidad. Moore hace que exista esperanza de una criticidad que se realice hacia un enfoque interno como país y que salga de los cerrados cubículos intelectuales de las universidades "gringas" y se posicione a través de la escritura bien realizada en el ámbito del "mass media", a través de los medios de distribución propios norteamericanos (perdón Canadá y México, pero se me acabaron las denominaciones para EE.UU.), a pesar de la censura inicial derivada del atentado al World Trade Center y que obviamente sirvió de acicate para transformar esta "joyita" en best-sellers.

Si solamente leyéramos a Michael Moore, seguramente nuestra percepción del grado de cultura de los estadounidenses cambiaría, ya que en un dedo meñique de este escritor (a la sazón también cineasta, incluso director de escuela, cargo que ocupó ¡a los 18 años!) cabe la denuncia de nuestros Víctor Gutiérrez, la polémica de Jorge González o la agudeza de Alejandro Guillier. La valentía que lleva a Moore a criticar directa y casi ofensivamente (ofensas que humildemente comparto) a Bush con respecto a su llegada al poder, a su nivel intelectual y a su nefasta gestión, con respecto al funesto legado de Clinton, con respecto al insaciable apetito de las empresas norteamericanas, en relación a las causas de la pésima realidad educativa de EE.UU., en cuanto al racismo solapado y la discriminación hacia la mujer, en cuanto a la destrucción sistemática del entorno ecológico mundial, respecto a las leyes de endurecimiento de penas como solución al problema de la seguridad ciudadana, etc., es francamente admirable, su trabajo nos hace transitar por los estados de perplejidad y estupor ante lo descarnado de las realidades presentadas, fundamentadas plenamente a través de citas de informes oficiales, entrevistas, fuentes estadísticas, etc; y al mismo tiempo nos provoca carcajadas ante la caricatura que realiza de los culpables de todo lo anterior que claramente identifica, y de los culpables por omisión que son el resto de la población estadounidense. Pero las pretensiones de Moore no terminan allí, además se da el lujo de ¡dar soluciones a los problemas!, que si bien muchas pueden no ser tomadas en serio debido a su simpleza tremendamente cargada de sarcasmo, y paradójicamente, creo que ocultan justamente en esa simpleza su valor, ya que muchas de ellas son el camino unívoco para construir relaciones sociales un poco mejores en su tan contaminado país.

Creo que en nuestro país también padecemos, como señalé al principio, muchos vicios y patologías sociales comparables a las del país del norte y si bien no es mi afán recomendar (sino sería tamaña mi estupidez) la copia íntegra de la fórmula de Michael Moore, creo que deberíamos atrevernos a denunciar con más ímpetu, originalidad y de forma masiva las personas, instituciones y movimientos oficiales (o no) que nos impiden tener una convivencia abierta, tolerante, participativa y por sobre todo libre, sin miedo a las querellas o medidas de fuerza con que nuestro "stablishment" nos amenaza regularmente ante nuestras mínimas salidas de madre. Este "gringo" bien vale la pena ser leído.

Ficha:

"Estúpidos hombres blancos". Michael Moore, Ediciones B, Buenos Aires, 2003. 289 páginas.

 

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