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del sol es una película verdaderamente vergonzosa,
eso es lo mínimo que a uno se le ocurre decir
al ver el enfoque político que la película
nos quiere hacer pasar como si fuera un polizonte sin
importancia, como por refilón, sobre los acontecimientos
ocurridos en un supuesto golpe de estado en Nigeria,
país donde conviven dos grandes etnias y culturas
religiosas, en un norte musulmán y un sur cristiano
(donde está la capital Lagos), que es el que
en la realidad a prevalecido en el poder hasta ahora.
Hollywood, ansioso de buscar
nuevos filones temáticos para su cine de acción,
y diversificando su punto de mira después del
desaparecimiento de los “malos” arquetípicos
(los soviéticos y árabes), pone sus ojos
en un país que se ha hecho famoso por la prensa
occidental de las potencias y sus sucursales, la prensa
del segundo y tercer mundo, por las noticias del tratamiento
inhumano al que someten las etnias musulmanas a la mujer.
Esta película tiene
un doble objetivo, por un lado busca entretener con
una historia que más que tener muchos lugares
comunes en el discurso y en el tratamiento de su historia,
es un lugar común en dos patas, en este caso
en varios trípodes, sobre un general duro (interpretado
por el inefable Bruce Willis, en este caso con su solvencia
efectista de siempre), el general A.k. Waters, el arquetipo
del tipo duro, pero integro y sensible en el fondo,
eso sí previo descabezamiento de soldados varios.
Por otro lado está la
mujer “espectacular”, preciosa, virtuosa,
y encima humanitaria, luchadora, buena y maravillosa,
la doctora Kendricks (el motivo romántico acostumbrado
interpretado esta vez por Monica Bellucci, que tardó
poco en venderse al cine norteamerico).
Y la tropa abnegada de lindos, humanos y sensibles “Marines”
norteamericanos a cargo de Willis, que tienen que salvar
a la bellucci y a otros dos misioneros cristianos, de
las malvadas tropas de los nigerianos musulmanes., pero
la carismática y buena hasta el hartazgo, doctora
Kendricks exige que junto a ella se salve a toda la
misión de protegidos niños, mujeres, ancianos
e inocentes, lo que representa para el general Waters
un “ligero” cambio de planes de las ordenes
que debe ejecutar, adivinen lo que hace?.
Por otro lado la película
tiene el doble objetivo de inyectarnos, con la anestesia
de la entretención bruta, la pastillita de que
en este país maravilloso, donde la pobreza y
la depauperizaciòn campea a su antojo, y donde
las poblaciones del norte musulmán han estado
relegadas de cualquier apoyo y poder de decisión,
había un lindo gobierno cristiano, tan bueno
que defendía los principios de la democracia
(liberal eso sí), la libertad y las costumbres
culturales decentes, pero unos malvados ejércitos
musulmanes, intolerantes e insurrectos mataron al inocente
presidente cristiano empezaron a abusar y a matar de
las poblaciones indiscriminadamente.
Con este nivel de análisis
tan sutil y profundo se nos muestra al ejército
musulmán que persigue a Willis y a los suyos,
para impedir que huyan a la frontera de la vecina Camerún,
como verdaderos degenerados, sicópatas sedientos
del sufrimiento y tortura de las poblaciones cristianas.
En fin lo mismo de siempre,
hartos discursos que dan vergüenza ajena por lo
obvios, harta sangre, hartos buenos bien buenos (por
supuesto los cristianos y el gobierno cristiano del
sur, que ha sido apoyado por los EEUU) y hartos malos
muy pero muy malos (hasta con cara de psicópatas),
en el marco de una historia que hasta un niño
podría haber ideado, con la grandilocuencia técnica
con que nos tienen acostumbrado los productores de Hollywood,
y eso sí con una ritmo entretenido, con harta
acción y efectismos, un film que anda como relojito,
sin tiempos muertos, sin desviarse de su camino, sin
rodeos, directo al grano, buena música, buen
sonido, harta puesta en escena, harta jungla, algo puede
prometer esta película: el aburrimiento no existe.
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Lagrimas del Sol es
una de esas típicas películas bélicas
norteamericanas de comandos que van a rescatar a un
grupo de personas de una zona enemiga determinada, y
se encuentran de repente abandonas en el medio del suelo
enemigo. Trabajado desde ese punto de vista, ya se puede
empezar a deducir que este filme no pretende ir más
allá de la mera entretención, deduciendo
a cada paso de la película que no hay mucho interés
en contar una historia profunda, sino que demostrar
nuevamente que los norteamericanos generalmente son
los grandes héroes de acción.
Pero, qué puede
llevar a algunas películas, como es el caso de
ésta, a cambiar completamente el panorama de
lo que generalmente entregan?. El punto de vista. Si
bien este filme trabaja con todos los arquetipos y lugares
comunes que se pueden encontrar en un filme de éstos,
la mirada que le entrega el director, Antoine Fuqua,
un director irregular, que tiene entre su filmografía
a películas como Caza al Terrorista y la mediocre
Día de Entrenamiento, nos entrega un filme donde
los personajes principales, en este caso, los soldados
norteamericanos, entran con sus propias confusiones,
y, sobre todo, en el caso del protagonista, tener que
decidir que es lo bueno y lo correcto, cosa muy difícil
para un soldado.
La historia se desarrolla
en Africa, en un golpe militar, y un grupo de soldados
experimentados tienen que rescatar a una doctora norteamericana,
a un sacerdote y a dos monjas. Todo va bien, pero la
doctora no quiere irse sin sus enfermos. Entonces, engañándola,
el soldado a cargo, interpretado por Bruce Willis, la
engaña, diciéndole que van a ser rescatados
todos. Hay es cuando los religiosos sienten la
obligación de
quedarse con los enfermos que no pueden viajar, aún
sabiendo que los van a matar. Pero al llegar al sitio
de rescate, solo se llevan a la doctora, gritándole
al soldado a cargo que la utilizó y engañó
en la forma más vil y baja posible.
Hasta ahí la película
nos plantea el asunto de lo bueno en un soldado. Cumplir
con su misión, no importando que otras cosas
puedan pasar, ese es su objetivo. Pero luego se le plantea
la duda, y decide hacer volver al helicóptero,
y hacer subir ahí a puros integrantes de tribus,
mientras, los soldados, junto a la doctora y el resto
de los enfermos deciden viajar a la frontera. Es ahí
cuando empiezan a ser perseguidos por el enemigo.
Lo interesante que se
le puede hallar a un filme como éste es que,
más allá del chauvinismo norteamericano
que nos entrega, es capaz de colocarnos en su mensaje
algo que hasta ahora no se había pronunciado
en el cine norteamericano, lo difícil de la toma
de decisiones, ya que los soldados están capacitados
sólo para recibir órdenes de sus mayores,
pero en este caso, se nos entrega una humanidad, al
involucrarse el protagonista con la desesperación
de la doctora para salvar a sus enfermos. Es justamente
en estos casos donde la ideología pasa aun segundo
plano, para entregarnos algo más que personajes
caricaturescos, personas con confusiones y deseosas
de hacer lo necesariamente correcto.
Si bien se puede pensar
lo contrario, este no es un gran filme, pero el manejo
que plantea, más un buen ritmo y su gran entretención,
hacen que sobresalga de otros filmes que manejan el
mismo tema, el de los comandos que van a rescatar a
un grupo de individuos, asolados por el enemigo, en
una tierra extraña, para los siempre valerosos
soldados norteamericanos.
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