Piso Compartido
20 junio 2003

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Información de la pelicula

 
TITULO ORIGINAL: L’AUBERGE ESPAGNOLE.
PAIS: FRANCIA.
AÑO: 2002.
DIRECTOR: CEDRIC KLAPISCH.
GUION: CEDRIC KLAPISCH.
FOTOGRAFIA: DOMINIQUE COLIN.
MUSICA: ARDAG-LOIC DURY.
PROTAGONISTAS: ROMAIN DURIN (XAVIER); JUDITH GODRECHE (ANNE-SOPHIE); AUDREY TAUTOU (MARTINE); CECILA DE FRANCE (ISABELLE).
DURACIÓN: 122 MINUTOS.
CALIFICACIÓN: 14 AÑOS.

Piso compartido
Viaje al interior de nosotros mismos
Rodrigo Hidalgo


  PISO COMPARTIDO.
ENCUENTRO DE SEIS MUNDOS.
Alberto Angerstein.

Enumerar todas la virtudes de esta película puede ser una ardua tarea, ardua en el momento en que nos topamos con una obra tan fresca, ligera, ágil y entretenida a la vez que profunda, como la trama que nos trae este film, en torno a como construir una identidad satisfecha de si misma, que no tiene miedo de verse en retrospectiva ni en el cumplimiento de sueños presentes y futuras; cómo amar, de que forma alcanzar la independencia mental, como disfrutar plenamente los momentos y también aprender a sufrirlos sin quitar los dos cachetes de la jeringa de la vida.

Es un film infinito en sus enseñanzas y en sus reflexiones, dependiendo de quien la vea, en que momento y de que forma.
La historia es simple, un joven estudiante Francés, de la carrera de Economía, de veintitantos años, Xavier (un entrañable y destacadìsimo Romain Duris), decide incorporarse al programa de intercambio estudiantil Erasmus, donde cientos de jóvenes estudiantes tienen la posibilidad de continuar estudios en cualquier país de la Unión Europea con la posibilidad de poder conocer culturas distintas y convivir con Europeos de todas las nacionalidades.

Xavier, francés acomodado y burgués, decide estudiar en Barcelona, iniciando un deambular por distintos albergues, sin encontrar lo que desea: un lugar donde pueda compartir con otros, sentirse parte de algo, de una nueva familia.

Es el deseo no tanto de estudiar en otra ciudad como la de distanciarse de las presiones y expectativas paternas, la que lleva a Xavier a “postular” a vivir con un grupo de jóvenes inmersos en la misma experiencia “Erasmica”, que comparten vivencias y gastos en un departamento, integrado por cuatro hombres y tres mujeres de las más diversas nacionalidades, con un Alemán (Iddo Goldberg), una Española (Cristina Brondo), una Inglesa (Kelly Reylly), un Danés (Christian Pagh), el hermano de la Inglesa y la cautivante e independiente Isabelle (Cecil De France), belga que se roba la película con su carisma y que inicia a Xavier en un viaje hacia la exploración de sus emociones y la posibilidad de salir del cascarón de la comodidad.

Piso Compartido trata justamente de eso, de la convivencia que se produce entre todos estos seres, en torno a la figura de Xavier, que tal como describe su Director (Cèdric Klapisch, quien también paso por la misma experiencia en Canadá) es apreciar la magia del orden en la confusión, la confusión que se produce en la convivencia diaria entre personas que hablan distinto, piensan distinto, pero que logran formar una comunidad donde la solidaridad, la complicidad y el apoyo es lo único que tienen.

Este es un film de iniciación, de cómo una persona cerrada, llena de prejuicios, se habre y logra armar su propia vida y conocerse, es una historia de viaje, de viaje interno.

En ese sentido está en la tradición de la estructura Homérica de Odisea, las peripecias de un personaje central, de la mano de una Europa, que como su propio Director define, es joven y vieja al mismo tiempo, en su búsqueda de una integración nueva de distintos países y mentalidades, en una vieja Europa de prejuicios y desconfianzas que se habre camino a la tolerancia y a la integración.

Ese mismo camino es el que recorre Xavier, que llega a Barcelona con una relación a cuestas y que al ir conociéndose, descubre que ya no desea estar con su pareja, Martine (una Audrey Tatou totalmente inédita y distanciada de su rol en Amelie), que no quiere estudiar economía y que no quiere nada de lo que inicialmente eran certezas.

Todo esto para terminar con Xavier trabajando en una gran multinacional, en una oficina de dos por dos? ¡no!, para realizar sus sueños, sin que importe el asegurarse su futuro económico, encadenándose a un trabajo estable, que le vaya carcomiendo sus sueños, como cuando se mira a si mismo de pequeño en un video, cuando quería ser escritor y le responde que no lo va a defraudar.

Ya en el siglo quince, Leonardo Da Vinci escuchaba de su Tío Francesco la máxima: “no hagas lo que quieras, haz lo que sientas”.

 

Cuando uno ve una película como Piso Compartido, no puede sino agradecerle a Dios el hecho que haya directores con una visión de mundo tan especial y sensible como para llegar a entregarnos una película tan maravillosa como ésta. Bella en todo su contenido, nos habla de la libertad, pero no la libertad de ser libres, sino de tomar decisiones que nos lleven a lograr comprender mejor el mundo.

Película dirigida por Cédric Kaplisch, un director del cual no habíamos podido ver nada de él anteriormente, nos entrega una cinta fresca, llena de encanto, y sublime en todos los momentos. La historia nos remota a un joven que es enviado a España por sus padres para que estudie Economía y domine la lengua española. Ahí se aloja en un albergue estudiantil, donde convive con estudiantes de diversos países: España, Alemania, Suecia, Inglaterra, Italia y Cataluña. Y logra contactarse con otras culturas, las cuales le entregarán un amplio sentido de la libertad y del amor.

Esta película renace justo en los momentos en que la Unión Europea está comenzando a nacer y a unirse. Los países ya no tienen fronteras, sino que están unidos por una moneda y una mente en común. Y si bien estos jóvenes tenían idiomas diferentes, había algo que tenían en común: el lenguaje del corazón, de la libertad, lo que nos conlleva a una película que nos entra en contacto, un contacto con la humanidad que hay dentro de cada uno de nosotros.

Esta es una de las grandes características que conlleva a Piso Compartido, el que sea humana, en donde cada uno de los personajes está representado no sólo por su país, o ciudad natal, sino que logra intercalar una unión difícil de hallar en estos momentos: la unión juvenil, la de la no violencia. Es por esto que encontrar una película como ésta en estos tiempos, más que dar alegría, es dar agradecimientos porque existen personas con la suficiente humanidad para entregarnos algo que va más allá de las imágenes y de la historia: el alma. Gran filme.

 

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