La Justicia Chilena anula aprobación de Central Ralco.
Por Lidia Baltra. Periodista
ANCHI, Agencia Chilena de Noticias
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04 de junio de 2003

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(Santiago, Chile, Mayo, 2003, ANCHI) No hay dudas de que la justicia en Chile está cambiando, no sólo con la reforma procesal penal en marcha en regiones, sino por sus esfuerzos de independencia respecto de los otros poderes del Estado de que está haciendo gala en los últimos meses.

 

 

La semana pasada – mediados de mayo - el juez titular del Sexto Juzgado Civil de Santiago declaró nula una resolución anterior que permitió la construcción de la central hidroeléctrica Ralco, en la Octava Región, un megaproyecto eléctrico que se ejecuta desde hace seis años en el sur del país y que ha puesto en pugna a indígenas y ecologistas con las autoridades públicas y el consorcio transnacional Endesa.

El fallo responde a una demanda presentada en 1997 por familias pehuenches y si esta sentencia se mantiene, habría que deshacer todo lo construido por Endesa, un 82 % del total, y que debería comenzar a operar el próximo año; y deshacer también los convenios de permutas de tierra con las 83 familias afectadas, de las cuales únicamente cuatro se habían opuesto a abandonarlas antes de ser invadidas por las aguas de la represa.

FACTOR PRESIDENCIAL

Endesa pudo iniciar el megaproyecto en 1997 gracias a la firme voluntad del entonces Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, ingeniero hidráulico tan convencido de sus bondades que hizo prevalecer la ley eléctrica por sobre la ley indígena (que prohibe la venta de tierras indígenas a terceros) y torció la nariz a un informe de la Comisión Nacional para el Medio Ambiente, CONAMA, que se había opuesto a darle el pase por destruir la biodiversidad de la zona del Bío Bío.

El megaproyecto pertenece a Endesa, la poderosa empresa privada chilena - hoy subsumida por su homónima española Endesa España -, creada originalmente por el Estado y privatizada en las postrimerías de la dictadura militar dentro de su programa neoliberal. La construcción de la central Ralco significa la inundación de una superficie de 3.500 hás. afectando a tres comunidades indígenas pehuenches. Unida a la central Pangue, construida en 1994 y en funciones desde 1997, destruye cerca de 70 km del Alto Bio Bio.

Endesa construyó la primera central. Pangue, pese al rechazo de las comunidades indígenas, durante el gobierno de Patricio Aylwin gracias a que entonces no existía una legislación que protegiera con efectividad el medioambiente, ni tampoco una que defendiera las tierras y los derechos humanos de los pueblos indígenas. Esa central significó el reasentamiento de 50 personas y la inundación de 500 hectáreas.

Para la construcción de la segunda central, la de Ralco, Endesa se ha encontrado con más dificultades. Primero se topó con la ley medioambiental : su primer estudio de impacto ambiental fue rechazado por CONAMA y luego, con la oposición tenaz de ambientalistas y comunidades indígenas que se negaban a permutar sus tierras por otras, única forma de comprarlas para sumergirlas en aguas.

EL ESCOLLO AMBIENTALISTA

Sorpresivamente, la directora de entonces de la CONAMA, Viviene Blanlot, dimitió. Y también se cambiaron sucesivamente a dos directores de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena, CONADI, que se oponían a las permutas de tierras. Tras el reemplazo de la Blanlot por otra autoridad, se dio a Endesa una segunda oportunidad para mejorar el estudio, el que posteriormente fue aprobado otorgándose la autorización al proyecto.

Hoy día, el fallo que anuló la autorización para construirlo establece que los sevicios públicos consultados por la Conama en aquella oportunidad (1995) emitieron informes negativos, lo que la entidad ambientalista ignoró bajo el nuevo director, otorgando el permiso a Endesa con el resultado de que hoy el megaproyecto está casi terminado y a su costo de casi 600 millones de dólares hay que sumar las concecuencias nefastas que acarreará al entorno.

LA RESISTENCIA PEHUENCHE

Cuando la justicia chilena no acogió su demanda contra Endesa, las familias pehuenches, asesoradas por el abogado Roberto Celedón, el 10 de diciembre pasado hicieron una presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, la que la acogió. La demanda expone la incapacidad de los poderes públicos chilenos para resolver el conflicto, además de una serie de irregularidades, atropellos y abusos, desconociendo por ejemplo la Ley Indígena de 1993 al forzar la permuta de tierras que están protegidas por esa legislación. En ella se pide además el reconocimiento constitucional de los pueblos aborígenes de Chile, lo que hace pocos días fue rechazado una vez más por el Senado de la República.

DEBILITAMIENTO PEHUENCHE

Eran 7 las familias que primitivamente se opusieron a permutar sus tierras, pero poco a poco han ido cediendo a los espejitos multicolores que les ofrece la transnacional. Si hasta las hermanas Nicolasa y Berta Quintremán, veteranas resistentes, se han dejado seducir. Aceptaron primeramente 10 milones de pesos de Endesa firmando un “pre acuerdo”, del que luego se desistieron sin devolver el dinero, ya que podía imputarse a futuros pagos por el uso de servidumbre del terreno. Mayor decepción provocó Nicolasa, cuando a fines del año pasado firmó el contrato para llegar a un acuerdo definitivo, aduciendo que los ambientalistas e indigenistas que habitualmente las apoyaban las habían dejado solas. Estos tienen una explicación: cada persona que se acercaba a sus casas era sospechosa de “terrorista”.

La promesa es un campo de 70 hás. (más del doble del que permuta) y 200 millones de pesos. Pero aún este convenio ya firmado tiene una cláusula que permite un desistimiento de última hora.

La debilidad de Nicolasa Quintremán ha traído cola, pues las cuatro familias pehuenches que junto con ellas se negaban a permutar sus tierras, hace poco se manifestaron dispuestas a negociar con Endesa.

Con el nuevo fallo de la justicia chilena que favorece a ecologistas e indígenas, el cuadro ha cambiado abruptamente. Sin embargo, el trabajo en Ralco ha continuado pues la justicia no ha exigido la paralización de faenas.

Se ve difícil que se demuelan obras de esa envergadura. Endesa ha dicho que apelará de la resolución judicial y Jaime Andrade, el Coordinador de Políticas Indígenas del Gobierno, afirma que se buscará “una solución que satisfaga a todos”.

¿Será tan fácil hacerlo como decirlo?.


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