Herencia de Sangre.
20 Mayo 2003

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Información de la pelicula

TITULO ORIGINAL: CITY BY THE SEA.
PAÌS: EEUU.
AÑO: 2002.
DIRECTOR: MICHAEL CATON-JONES.
GUIÒN: KEN HIXON
FOTOGRAFÍA: KARL WALTER LINDENLAUB
MÚSICA: JOHNNY MURPHY
PROTAGONISTAS: ROBERT DE NIRO (DETECTIVE VINCENT LA MARCA), FRANCES McDORMAND (MICHELLE), JAMES FRANCO (JOEY LA MARCA), GEORGE DZUNDZA (REG DUFFY).
DURACIÓN: 108 MINUTOS.
Herencia de sangre.
No hay futuro sin pasado.

Rodrigo Hidalgo


  Herencia de sangre.
La Destrución de la Familia.
Alberto Angerstein.

Al ver una película como Herencia de Sangre queda claro que algunas producciones de Hollywood han tenido una mejoría en el tratamiento de sus temáticas (más que en la originalidad del tema), en comparación con otras películas de la década de los ochenta en adelante, lustro que marcó una fuerte decadencia en el nivel del grueso de producciones que se realizaban en el país del norte, debido a la consolidación de un modelo de producción cultural basado en la consolidación del liberalismo.

Desde como se concebían las ideas con guionistas empleados de las grandes casas productoras, productores con la mirada puesta en la rentabilidad como única guía, actores sin capacidad de selección, campañas de marketing que tratan a cada producción como un producto más del merchandensing total, la clasificación de los productos culturales por géneros o por temáticas en vez de por sensibilidades, etc.

En ese sentido Herencia de Sangre tampoco es un gran ejemplo de un gran filme, ni de una propuesta señera en ningún aspecto temático o propuesta artística, pero es debido a eso mismo, debido a se categoría de filme de la medianía, que justamente sirve para apreciar con que puntos de vista distintos se puede tratar un tema mil veces visto.

Herencia de sangre, cuyo verdadero título es Ciudad junto al mar, no es una película policial como se pudiera pensar, o por lo menos no tiene su eje puesto en los nudos de una trama encadenada a la resolución de distintos enigmas, más bien son los conflictos humanos, e incluso sociales, en su acepción más cotidiana los que imprimen una marca distinta a este film.

La trama nos habla sobre la apacible y simple vida del detective de homicidios Vincent La Marca (Robert De Niro), quien pasa sus días resolviendo casos de poca monta y pasando a recoger a su polola (una solvente y carismática Frances McDormand), la vecina de departamento en el piso de abajo de su edificio, un día Vincent tiene que hacerse cargo de un pequeño caso de asesinato a un traficante de poco calado, un día después llega la tormenta.

Su propio hijo Joey (un James Franco que tiene la mirada más parecida a James Dean que haya visto, de hecho actuó encarnándolo en una película sobre la vida del extinto actor en la TV), al que no ve en años y con el que arrastra una relación inexistente, ha sido acusado de este asesinato, en ese mismo instante la delgada capa que rodeaba la vida de Vincent se rompe, dando paso a una desangrante sucesión de traumas, un pasado sin resolver que va lastrando el personaje por toda la película y que determinan su actuar ante su hijo.

Robert de Niro está sólido, a ratos espléndido, por su rostro, movimientos, mirada y gestos van pasando una cadena de divorcios traumáticos con la madre de Joey, su hijo; un pasado que lo pudo llevar a la locura y la marginalidad, cuando con ocho años su padre, trabajador en una empresa y desesperado por deudas decide secuestrar a una guagua para pedir el rescate y esta muere ahogada por una manta mal colocada, lo que lleva a su padre a la silla eléctrica. Al quedar huérfano, el mismo policía que había llevado el caso lo adopta salvándolo del abandono total.

Es justamente esta batería de hechos lo que de verdad conmueve, cómo una lucha contra el destino, el personaje busca expiar sus culpas, resolver su cuenta pendiente con el pasado intentando salvar a su hijo.

El caso se complica cuando el hijo es acusado de matar al compañero de Vincent, este cree ciegamente en la inocencia de su hijo y empieza una carrera para encontrarlo y salvarlo antes de que lleguen sus compañeros a matarlo por haber asesinado a un policía.

La trama ha sido mil veces vista, pero es en la caracterización de De Niro, donde la película se despega de lo anecdótico y afloran los sentimientos de un personaje que había vivido de espaldas a su pasado, un pasado que no puede obviar y que solo cuando lo afronta empieza a sanar.

La película misma muestra una serie de secuencias desangeladas del antiguo barrio de Vincent, otrora había sido un pujante sector de casas y edificios para la clase media acomodada, con restaurantes, casinos, costanera y que en el presente se encuentra en la ruina más absoluta, con construcciones cayendo a pedazos, todos los locales ruinosos, calles vacías, traficantes merodeando, una sensación de abandono que sirve como detonante visual del paisaje interior del personaje y que le imprime no solo una inusual ambientación cotidiana a la trama, sino que aterriza a esta en el terreno chico de las pequeñas cosas de la vida, elementos de las que está hecha la vida y no la mera entretención de una película más.



 

El cine en donde se toca el tema de la destrucción de la familia por las drogas se ha tocado muchas veces en el cine norteamericano. Por eso, cada cierto tiempo, nos vemos obligados a ver nuevos filmes que toquen el tema. Claro que esto no es malo, sobre todo después de ver películas como Fiesta de Aniversario, en donde no sólo toca a la familia, sino que a la comunidad de amigos de un adinerado matrimonio estadounidense perteneciente a la más alta clase social. Aquí entramos en terrenos insospechados, como ese tema se puede volver a revisitar, sin caer en trivialidades, en repeticiones inútiles e, incluso, en dejar de lado los conflictos importantes en pos de contar una historia taquillera. Y ese gran pecado es justamente lo que le sucede a este filme.

Dirigido por Michael Caton -Jones, quien nos sorprendiera gratamente en los años ’80 con filmes como Escándalo y Memphis Belle, el Triunfo Final, acá nos entrega una historia acerca de un policía de la Brigada de Detectives cuyo hijo comete un asesinato por las drogas. Tratada como un fuerte melodrama, la película apunta más a que la gente tenga compasión por los personajes, en situaciones muy poco creíbles, que llegan a ser casi ridículas, más que profundizar en las verdaderas cicatrices que deja este enorme flagelo en la gente.

Con una familia destrozada por la separación, el filme nos muestra como este detective trata de rehacer su vida con otra mujer, sin importarle su hijo hasta que sucede lo que pasa. Más interesante hubiera sido el tema de que él hubiera estado casado, y como esto destruye la vida familiar, ya que el director no plantea en ningún momento sus inquietudes personales frente a los conflictos internos familiares, sino que le interesa contar una historia policíaca, y más encima, repetida. Pero lo mejor de este filme, estaba justamente en los personajes, en la riqueza que nos entrega un planteamiento así.

Qué se puede pedir de una película como ésta?. Honestidad. Hay muchas familias destrozadas por el consumo de drogas de los hijos. Qué nos entrega?. Un confuso melodrama, casi chistoso, en donde lo más destacable es el tratamiento fotográfico, que nos entrega lugubricidad y pobreza, pero dentro de una película casi completamente hueca en su contenido final.

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