X-men 2.
20 Mayo 2003

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Información de la pelicula

 
TITULO ORIGINAL: X-MEN 2
PAIS: EEUU
AÑO 2003
DIRECTOR. BRYAN SINGER
GUIÒN: BRYAN SINGER- DAVID HAYTER
FOTOGRAFÌA: NEWTON THOMAS SIGEL
MÙSICA: JOHN OTTMAN
PROTAGONISTAS: PATRICK STEWART ( CHARLES XAVIER), HUGH JACKMAN (LOGAN/WOLVERINE), IAN McKELLEN (MAGNETO), HALLE BERRY (TORMENTA).
DURACIÒN: 136 MINUTOS.
X-Men 2
La segunda cara de una misma historia.

Rodrigo Hidalgo


  X-men 2.
Unidad X
Alberto Angerstein.

Resulta difícil creer algunos mundos que propone la ciencia-ficción, pero sin duda X-Men o los Hombres X (antigua Patrulla X) resulta la excepción por la fuerza de su historia, que sobrepasa con creces la particularidad de su tesis fantástica.

La historia nos cuenta que producto de las naturales mutaciones que sufren los genes de los seres vivos y que posibilitan la evolución de los organismos en su carrera para adaptarse a su medio ambiente, un grupo de seres humanos empieza a sufrir estas mutaciones, para un salto evolutivo nunca antes visto y que obedece más a un salto en la particular evolución humana que a una necesidad de adaptarse a un ecosistema concreto.

Estos seres humanos pronto serán vistos cómo “rarezas” y sufrirán el rechazo racista que tantas otras personas han sufrido. Primero sufrirán el ostracismo de sus familias, y el rechazo visceral de la sociedad, después vendrá un rechazo de los sistemas legales, que obedeciendo el mandato de las clases dominantes, buscarán limitar sus derechos, aislándolos, por considerarlos peligrosos.

Miles de niños, adultos y ancianos sufrirán la soledad, persecución o en el menor de los casos la indiferencia.

Parece una historia conocida no? Es la historia de racismo que han sufrido distintas etnias, culturas y colores de piel y que sufren a diario gran parte de los Peruanos y Bolivianos en Chile y que parece inherente a la condición humana, la disgregación ante lo diferente, o la oposición ante lo nuevo y que obliga al propio cambio, lo que lleva a resistirse. Lo nuevo y el cambio, todo lo desconocido, siempre han sido los miedos más profundos de la mente humana, cómo decía H. P. Lovecraft.

Pero también es inherente al ser humano su necesidad de integración, la búsqueda de armonía, la necesidad de integrar las novedades.
Estas fuerzas dispares se han visto bien reflejadas en nuestra historia, desde posiciones integracionistas, en la problemática negra por ejemplo, con las posiciones de Martin Luther King o el rescate de una propuesta nueva, sin necesidad de adaptarse al modelo cultural y económico blanco, con Malcolm X, hasta llegar a posiciones de confrontación directa y de rechazo a concesiones, propuestas por las Panteras Negras, movimiento negro que proponía la destrucción del modelo blanco en los años sesenta, emparentado al partido comunista.

Cómo en la historia misma, un grupo de mutantes, encabezados por Charles Xavier (Patrick Stewart, actor fetiche de Viaje a las estrellas, La nueva generación), propone la integración con la humanidad, convivir unos con otros en paz y utilizando las potencialidades de los mutantes para forjar una sociedad mejor, en cambio otros mutantes, liderados por Magneto (Ian McKellen, Gandalf en la saga de El señor de los anillos), creen que nunca serán aceptados plenamente y esgrimiendo una supuesta superioridad con el resto de la humanidad abogan por sustituirlos, cayendo en la misma intolerancia de quienes los rechazan.

Ante esta tesis, el mismo director (Bryan Singer, Director de la magnifica Los sospechosos de siempre) toma dos direcciones distintas, complementarias, pero con distinta sensibilidad: en la primera parte de la saga de los X-Men Singer proponía una película comercial, llena de espectacularidad visual que estaba apoyada en un sólido guión que aludía a la historia de unos seres marginales, rechazados, y que sobrevivían en los márgenes cotidianos de la sociedad, además se evitaba mostrar a las fuerzas en conflicto bajo la maqueta de buenos y malos, mostrando la coherencia y el origen que tenían las ideas de Magneto, un ser que había perdido a sus padres en los campos de concentración nazi, creando un paralelo muy interesante entre el racismo nazi y el nuevo sufrimiento al que sometían a los humanos mutantes sus propios congéneres.

Por desgracia la segunda parte deja de lado prácticamente esta veta, impidiendo crear una identificación cotidiana más cercana a nuestra realidad, excepto en algunas alusiones muy puntuales y vagas al tema del racismo y la exclusión, dejando todo el peso de la trama en la espectacularidad de las imágenes y efectos especiales, y sobre todo en las propias características fantásticas de los seres, en vez de sus problemáticas más personales, causadas por su pasado de rechazo y por los efectos de su propia condición.

Es en las peculiaridades de cada una de las capacidades de los seguidores de Charles Xavier y Magneto, que el guión se engolosina, para dar paso a una sucesión de sketches de acción, sin más tino ni sentido que los gags de comedia burda.

Es cuando el director Bryan Singer olvida el pasado de estas criaturas, y se vuelca en su presente, cuando estas mueren como seres humanos y nacen como simples inventos de un cómic de entretención alienante y carente de una reflexión política más enriquecedora.

Paradójica es la situación de este film, pues desnuda el fracaso de un tipo de cine, pues una mayor reflexión y profundización en los personajes no implica volver más aburrida la historia, todo lo contrario, conjura con crear una atmósfera y un universo que realmente logre cautivar nuestros sentidos y emociones, no solo imágenes y acciones que apelen a la racionalidad ya acostumbrada a ver mil y una formas de coreografiar las peleas, es lo que sucede con el señor de los anillos (sobre todo el libro), donde la acción es solo un reflejo más del interior de sus personajes y los motivos de su lucha.

En X-Men 2 los personajes están huérfanos de carisma, de una historia y de una razón de ser, tanto que solo los dos personajes más limítrofes de todos, uno por su rareza, el otro por su extrema enfermedad mental salvan la película: Nightcrawler (que significa Rondador Nocturno) y el militar loco, Striker (golpe), que muestran una historia llena de dolores que los lleva a apegarse al primero a una religiosidad compasiva por sus opresores y al segundo a la venganza.

La historia simple de esta segunda parte gira justamente en torno a este militar que busca destruir a todos los mutantes en la tierra, ante lo cual los mutantes encabezados por Chales Xavier y Magneto tienen que unirse para hacerle frente. Nada más y nada menos, mucha acción, aviones, helicópteros, puñetes, garras, misiles, bombas, todo condimentado por una buena gama de rarezas puestas en acción.

Parece que las advertencias de Horkheimer y Adorno, estudiosos de la Escuela de Frankfurt, sobre que la industria de Hollywood busca simplificar las problemáticas, para meterlas en géneros cinematográficos de fácil consumo, opera en plenitud en esta entrega. La historia de ciencia-ficción sobre unos parias, se convirtió en un pop corn de acción.

 

Los Hombres X es una historieta nacida de la mente creativa de Stan Lee en la década de los ’60 como una crítica a lo que vivían los grupos minoritarios en Estados Unidos, y como las fuerzas policiales, e incluso el mismo gobierno, les trataban como si fueran algo bajo. Al igual que en otras historietas de su fábrica, Spiderman, por ejemplo, el desprecio de los jóvenes hacia los intelectuales en esos tiempos, y Daredevil, el problema que sufrían las personas con algún problema físico, en ese caso, la ceguera, en Los Hombres X era la intolerancia hacia las minorías étnicas, religiosas, culturales, que solían ser perseguidas por personas que se amparaban bajo una ley protectora que la otorgaba el mismo gobierno estadounidense. Es así que esta historia nos muestra la eterna lucha entre dos fuerzas opositoras de Hombres X, la que es liderada por el profesor Charles Xavier, que es incluso un minusválido, y que buscan un lugar entre los humanos, y la otra, que es liderada por Magneto , y que ante el gran desprecio que sienten por la forma en que son tratados, quieren gobernar a la raza humana. Esto nos lleva a grandes conflictos, pero que son más internos, por la gran preocupación psicológica existente en los personajes de esta historieta.

En este filme, continuación de la magnífica producción hecha hace un par de años atrás, se nos muestra a un científico militar que quiere acabar con todos los Hombres X del planeta, y para eso urde un plan para secuestrar al profesor Xavier, ya que es el único que puede lograr eso. Ante tal peligro, los dos bandos existentes de Hombres X se unen para acabar con esta amenaza, fuerte y latente para ellos, y tienen que hacer un rescate de Charles Xavier. También nos encontramos con nuevas incógnitas de Wolverine, que necesita saber su pasado, para entender su presente, y se da cuenta que, este científico militar es su padre, el cual, al igual que el doctor Victor Frankenstein, crea la estructura ósea metálica de Wolverine, y también en otro personaje, que es secuaz de este científico.

Si bien su predecesora era un filme en que se nos planteaba la lucha entre el bien y el mal, acá se nos plantea una historia débil, donde luchan buenos y malos, en donde el único personaje interesante es Nightcrawler, que es una representación del demonio, con cola y cuernos incluidos, y que reza en alemán, creándose una gran ambigüedad en este ser, dándole riqueza y profundidad a esta criatura. Lo demás, salvo un par de momentos, es casi risible y olvidable, en una película que, por la gran cantidad de publicidad que traía, uno esperaba más, y por el talento del director, se le pedía mucho más.

Los grandes elementos que entregaba la historieta original no se plantean en gran medida acá, ya que los grandes implicados de lo que sucedió en los años ’60 en Estados Unidos, prácticamente no aparecen, entonces los tintes políticos y sociales de Los Hombres X nunca aparecen dentro de las imágenes de esta película, y otros elementos de la historieta original, como el proceso de culpabilidad de algunos de estos seres ante la impotencia de lucha frente a estos organismos gubernamentales, cosas que aparecen en la primera película muy bien descritas, son simples referencias para dar paso a una gran saga de efectos especiales, en donde queda reflejado muy bien en la secuencia del comienzo del ataque a la Casa Blanca. Lo que si se puede decir un poco a favor de este filme es en la importancia que se le da a este científico militar, que traiciona a las altas esferas estadounidenses para crear una matanza. Cuantas veces las personas han tenido que pagar por la culpa de militares obsesionados con una idea fija, trabajando sin conocimiento del Gobierno, o amparado bajo una sombra callada de éste. Si el filme hubiera ido por ese rumbo durante toda su extensa duración, y no le hubieran dado tanta importancia a los efectos especiales, la cinta simplemente hubiera sido tan espectacular como la primera parte. Pero como eso no fue lo primordial, nos encontramos finalmente con un producto, además de débil, muy comercial, e incluso, banal en muchas ocasiones.


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