Publicar estadísticas
sobre violencia, robos y conductas delictivas en
Chile es lo que la Fundación Paz Ciudadana
entiende por hacer un aporte a su llamada “lucha
contra la delincuencia”. Su último
estudio sobre el tema estima que el país
vive un “boom delictivo”, ya que internacionalmente
se considera “boom” un aumento estadístico
consecutivo por un periodo de más tres años.
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La Guerra y la Paz Ciudadana.
Autores: Marcela Ramos A., Juan Guzmán De Luigi.
Ediciones LOM, 2000 |
Si a mediados de los 90’ Chile
vivía un “boom económico”, ahora
la delincuencia pasa a tomar la delantera con un incremento
promedio del 13% anual, según la casa de don graff.
Pero dicha fundación ¿es la más adecuada
a la hora de publicar estudios sobre delincuencia, si en su
conformación no figuran especialistas como criminólogos,
psicólogos, asistentes sociales, etc.?
Marcela Ramos y Juan Guzmán
De Luigi, en su libro “La Guerra y la Paz Ciudadana”
(Ediciones Lom, 2000) , demuestran que la institución
no es más que un lugar donde se recopilan estadísticas
realizadas por carabineros, artículos noticiosos y
estudios internacionales, es decir, a través de un
recocido de información carente de análisis,
en Chile se “mide” la delincuencia.
El libro revela cómo ciertas
estadísticas son manipuladas con el objetivo de causar
impacto en la opinión pública. Un ejemplo claro
de ello son las cifras relacionadas con el aumento delictivo
en el país, donde la cantidad de detenidos es homologada
con índices de criminalidad, a pesar que sólo
el 13% del total cabe en esta categoría. El porcentaje
restante corresponde a otras faltas a la ley como encontrarse
bajo efectos del alcohol, infracciones de tránsito,
entre otras.
Este recocido de información
fue el único método utilizado por Paz Ciudadana
desde su inicio en 1992, poco tiempo después del secuestro
de Cristián Edwards, hijo menor del creador y magnate
de la comunicación (dueño del conglomerado de
El Mercurio), Agustín Edwards Eastman. Hoy se han incorporado
otros mecanismos de medición como son las encuestas
telefónicas que para los autores no presentan ningún
estudio objetivo, ya que las preguntas son elaboradas de tal
forma que el resultado sea satisfactorio o coincida con la
postura de la institución, por ejemplo, para medir
el aumento del miedo en la población a causa de la
delincuencia se formularon preguntas como ¿Usted tiene
miedo a ser víctima de un asalto?
Obviamente la mayoría de las
personas contestaron que sí, pero luego se les preguntó
si habían sido víctimas de un hecho delictual
y en la mayoría de los casos se detectó que
nunca habían estado involucrados en alguna experiencia
de este tipo.
El cambio de enemigo
Más allá de la forma
con que actúa la “máxima” autoridad
en delincuencia, el libro pretende demostrar cómo en
democracia se ha cambiado el enemigo interno de la sociedad,
es decir, si antes este supuesto enemigo lo representaba el
comunismo y la izquierda terrorista, hoy lo encarna el joven
de población, que entra en los cánones de la
fisonomía del delincuente que Paz Ciudadana ha creado,
motivando toda una serie de noticias relacionadas, destacándose
aquel titular de El Mercurio hace unos años: “Se
busca joven cesante menor de 24 años para meterlo a
la cárcel porque es un delincuente”.
Este proceso de criminalización
es fruto de una campaña constante que los medios de
comunicación y las autoridades avalan sin ningún
reparo, es más todas las medidas relacionadas con la
seguridad están sometidas bajo el criterio de Paz ciudadana,
así desde su creación el presupuesto destinado
a esta área ha sufrido un alza permanente. Cada día
es más habitual ver en las distintas comunas de Santiago
la copia de los escarabajos rojos que impulsó Lavín
en Las Condes. Pero nada prueba que medidas como estas sean
efectivas a la hora de comparar estadísticamente los
índices de delincuencia.
El libro revela cómo las políticas
sociales son enfocadas desde una postura restrictiva en vez
de que ellas constituyan una verdadera solución para
las personas en riesgo. Esto se refleja en la reestructuración
urbana que en Santiago terminó con el traslado de la
gente de escasos recursos hacia la periferia de la ciudad
como una manera de focalizar recursos, pero que en la práctica
contribuyó a esconder el problema del resto de la población.
La segregación social conformó
las distintas poblaciones que hoy son blanco de la estigmatización
generalizada por parte del resto de la sociedad, la misma
que con el “mapa de la delincuencia” ha segmentado
la capital e individualizado los puntos con respecto a su
grado de peligrosidad.
Extrañamente la sensación
de miedo en las personas ha sido un gran incentivo para el
mercado de la seguridad ciudadana, así las empresas
dedicada al rubro son las únicas que han tenido un
crecimiento constante desde hace 6 años con la venta
de alarmas, cámaras y otros sistemas destinados al
resguardo de la propiedad.
Después de leer este libro
se puede sacar en claro que el boom de la delincuencia no
es un fenómeno aislado, ya que va de la mano con el
boom del negocio de la seguridad, sobretodo en un mundo donde
la construcción de la realidad se basa en los grados
de peligrosidad de ciertos sectores y la inoperancia del propio
Estado de proteger a la sociedad de potenciales delincuentes
que atenten contra uno de los bienes más preciados:
la propiedad.
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