Cuando
en 1975 Stephen King, el autor de la novela en que
se basa este filme, fue como cuidador de un hotel
en Maine para poder inspirarse en un libro, nunca
creyó que dicha soledad lo llevaría
a instancias tan tortuosas. En palabras dichas por
el mismo autor en la introducción de su libro,
“la soledad hacía que escucháramos
ruidos en el silencio de los pasillos, pensáramos
que otras personas nos observaran y, en una ocasión,
uno de mis hijos pensara haber visto la sombra de
alguien”. Esos elementos lo llevaron a escribir
Extraño Esplendor, que luego se llevaría
al cine como El Resplandor.
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En esta
historia, se muestra a Jack, un escritor que viaja con su
hijo y esposa a un hotel como guardián en el invierno.
Ahí Jack decidirá escribir un libro. Pero el
director nos empieza a mostrar lentamente un cambio radical
en Jack, primero haciéndolo jugar con una pelota de
tenis cada vez en forma más violenta, hasta mostrarlo
en un lugar sumamente amplio, quedando solo frente al hotel.
Lentamente, el director Kubrick nos está llevando a
los confines de la mente humana,, mostrándonos como
el único juego externo del hotel, un laberinto (en
la estética, el laberinto se refiere a la mente humana),
y en el hotel, cuando se va llegando a la habitación
del asesinato, donde el piso también está hecho
con figuras laberínticas, lo mismo que los cuadros
existentes en la habitación de esta familia.
Estos
elementos nos hacen pensar que Kubrick se interesó
en el material escrito por el autor, no sólo por la
historia, que es magnífica, sino que por la tortuosidad
que debió sufrir King con su familia en esos meses.
Y esto lo empieza a manejar Kubrick a su antojo, creando fantasmas,
pero que no sabemos si sólo los ve Jack, ya que lentamente
se nos entrega la información que este personaje, que
los fantasmas le dicen que debe matar a su familia, tiene
algo que también posee su hijo: el extraño don,
el esplendor, de ver lo que sucedió y lo que va a suceder.
Pero
este don también tiene otro papel dentro del doble
juego padre-hijo que está en la película: es
la capacidad divina, casi religiosa, que poseen las dos fuerzas
más importantes dentro de la creencia cristiana de
hoy en día: el bien, que es representado en Dios, y
el mal, que es representado en Satanás. El bien, un
niño, que es lo que más enmarcan los parajes
bíblicos acerca de la bondad, debe enfrentarse a su
padre, el mal, según los textos antiguos, Satanás
existía antes que Dios, y Jack es el padre de su hijo,
por lo tanto, la lucha ya no es una lucha de posesión,
ni de locura, ni de fuerzas, sino que es una lucha ancestral,
entre continuar el estigma del mal (representado magníficamente
por el hotel, lugar de descanso y de complacencia, pero al
mismo tiempo de consumo) y el hijo, que posee la fuerza que
le entrega Dios, y la pelea final dentro de los laberintos
de la mente, en donde Dios acaba con el maligno.
En suma,
representativa película del choque de fuerzas entre
el bien y el mal.
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