TITULO ORIGINAL: COMMENT J’AI TUE MON PERE.
PAIS: FRANCIA.
AÑO: 2001.
DIRECTORA: ANNE FONTAINE.
GUION: ANNE FONTAINE.
FOTOGRAFIA: JEAN-MARC FABRE.
MUSICA: GUY LECORNE.
PROTAGONISTAS: MICHEL BOUQUET (MAURICE); CHARLES BERLING (JEAN-LUC); NATACHA REGNIER (ISA); STEPHANE GUILLON (PATRICK).
DURACION: 97 MINUTOS.
CALIFICACION: 14 AÑOS.
|
|
El cine francés a través de la historia le ha dado mucha importancia a las relaciones personales. Así han salido grandes obras cinematográficas como la ya clásica Un Hombre y Una Mujer. Pero dentro de dicha cinematografía, también se le ha dado una gran importancia a las relaciones entre los padres y los hijos, pero no esos dramones fáciles que generalmente nos entrega el cine norteamericano, sino grandes filmes personales que toman los conflictos personales desde un punto de vista existencialista.
Es de esta forma que la directora Anne Fontaine nos entrega un drama en el cual la mayor importancia se centra en el conflicto que se produce entre la llegada de un padre a su seno familiar (los dos hijos), trastocándoles completamente la vida. Frío e imperturbable, el padre no sólo crea un problema interno entre su hijo mayor y su esposa, sino que también crea un gran problema para el hijo menor, pero a medida que la historia avanza, esos problemas se van a transformar en cambios fundamentales, no sólo para la vida de sus hijos, sino que va a crear un cambio fundamental para la vida del padre
Pero esta película también nos muestra uno de
los más bellos textos bíblicos, que es el del
hijo pródigo, aquel joven que se fue a tierras lejanas,
perdiendo todo su dinero, y, al volver, produce un conflicto
dentro de su familia, al no ser aceptado por sus hermanos.
En esta película se da un caso parecido, pero a la
inversa, el que se va a tierras lejanas, no es un hijo, es
el padre, y, al volver, el conflicto es con los hijos.
De esta forma, y tal como fue explicado
al comienzo, la directora nos plantea un drama, que carece
absolutamente de emoción, en donde nos plantea un guión
débil, dándole cabida a las actuaciones, sobre
todo la del protagonista. Esto se refleja principalmente en
los conflictos internos del hijo mayor, sobre todo en lo referente
al problema que se le produce con su esposa, ante la creencia
de que su padre está enamorado de ella. Su actuación
es conmovedora en cada momento que aparece, pero el trabajo
de cámara hace que todo eso carezca de emoción,
y se transforme en algo completamente frío e impersonal.
Trabajando el tema del hijo pródigo,
nos muestra a un padre que rehúsa a tener dinero, yendo
a trabajar al Africa con las tribus. Al volver sin nada a
la ciudad natal, debe enfrentarse con los problemas de los
hijos, uno que es dominador del otro. Pero el acercamiento
que lentamente va creando el papá con sus hijos, va
planteando dudas en su hijo mayor, por el mismo conflicto
planteado anteriormente, el del supuesto enamoramiento del
padre y su esposa, ademá que le da fuerzas al hijo
menor para independizarse, ya que siempre había sido
un títere del otro.
Si bien en el texto bíblico,
es el padre el que comprende al hijo que llega sin nada, en
cambio, en esta película es la esposa del hijo mayor
quien comprende al padre, por lo tanto, los elementos cristianos
se van repartiendo, pero eso también compromete a la
película, ya que la directora no ofrece nada nuevo
a esta historia, quedándose con lo ya conocido en la
Parábola del hijo pródigo.
Película de altibajos, es
necesario hacer comprender que los elementos entregados aquí
nos revelan una clara necesidad social, pero que no es captada
en su totalidad, por la escasa información que nos
entrega la directora en esta película. Sin ser un mal
filme, es interesante en el planteamiento que ella entrega
respecto a la situación familiar, y el quiebre que
se produce, es importante recalcar que no totaliza la profundidad
que se necesitaba para darle la fuerza y coherencia que la
historia merecía.
|
| responsabilidad
sobre los contenidos |
| los
contenidos de los artículos publicados en Sepiensa.cl
son de exclusiva responsabilidad del Autor y no representan
necesariamente el pensamiento del Equipo Editorial.
|
| reproducción
de los contenidos de este artículo |
| Para
reproducir, total o parcialmente, el contenido de este
artículo debe solicitar previamente autorización
a editor@sepiensa.cl
indicando el medio, digital o impreso, en que se realizará
la publicación. |
|