santiago de los cielos.
por CGH.

  página principal
sepiensa.cl
sugierenos artículos para ser publicados

Durante una inspección rutinaria, una patrulla de Carabineros sorprendió a tres individuos con una pequeña cantidad de droga a bordo de un automóvil Audi estacionado en las cercanías de la rotonda Lo Curro. Más tarde, en la revisión de la residencia de uno de los ocupantes del vehículo, la policía halló más cocaína, una pistola checa CZ con silenciador, una pistola húngara FEG - ambas de calibre 9 y sin documentos de propiedad- , un visor infrarrojo para mirar a distancia en la oscuridad y algunos videos pornográficos.

Al hecho, ampliamente aceptado, que Santiago es una ciudad extendida y por ende, horizontal, habría quizás que agregarle una fuerza vertical. Y es que la escasa visibilidad que la mayor parte del tiempo presenta nuestra ciudad, da lugar, contadas veces en la historia, a una abertura en el cielo, a la emergencia de una grandiosidad que sin exageraciones podemos llamar celestial.

Y aparecerá como una paradoja que la ascensión a que nos obliga el lugar, por medio esta vez de una crónica policial, nos lleve al mismo tiempo a asuntos de convivencia entre vecinos: “a esa propiedad llegaba por las noches gente ruidosa a bordo de automóviles lujosos que no dejaban dormir a nadie", agregó la mujer testigo de las fiestas extravagantes, “como mi dormitorio queda contiguo al patio de su casa escuchaba los gritos de las verdaderas bacanales que organizaban los fines de semana”.

Más paradójico resultará que la incorporación al área urbana de santiago de lo que hoy se conoce como Lo Curro, se la debamos a la congregación de los Sagrados Corazones, la cual adquirió los terrenos en la ribera norte del río Mapocho, con el objeto de construir algunas dependencias del Colegio (fundamentalmente el Estadio).

Recientemente, en el frío invierno del año 1972, en medio del momento más álgido del gobierno de la UP, sólo recordado por una página de la web en inglés, Lo Curro fue la sede de una conferencia que buscaba (desesperadamente) elaborar una “estrategia capaz de mantener el momentum del proceso revolucionario”. Pero las visiones eran antagónicas: la mayor parte del PS, el MAPU y el MIR no aceptaron “calmar las cosas” y rehacer las alianzas con el grupo progresista de la DC, que proponían el PC, la ala del PS que mantenía su apoyo al entonces presidente Salvador Allende y el partido Radical.

Con ese panorama Alberto Bachelet, entonces desempeñándose en las JAP (Juntas de Abastecimientos y Precios), se percató, en terreno, de una estratégica retención de alimentos, por ejemplo, en parcelas en los cerros de Lo Curro, donde estaban enterrados. No había aceite en todo Santiago. El gerente de Indus Lever, que distribuía aceite, le dijo “tenemos, estamos llenos, pero el distribuidor ha dicho que mientras esté la UP no va a hacer más tambores”. El Siglo afirma que “los sectores económicos que querían derrocar al gobierno de Allende, lo odiaban y presionaron ante las FF.AA. para matarlo”.

Toda esta literatura existiendo en un mismo lugar parece increíble. Pero esta fórmula química casi delirante, tiene su máxima expresión en dos pisos de una misma casa: cuenta Mariana Callejas que aprovechando los frecuentes viajes de su marido, ella organizaba animadas tertulias literarias en su casa de Lo Curro. En efecto, Lafourcade, Carlos Franz, Gonzalo Contreras, Carlos Iturra (que se cuentan entre los más asiduos asistentes) ignoraban por completo que en los pisos inferiores de su lugar de reunión, funcionaba una oficina ligada a la DINA (donde trabajaban Michael Townley y Eugenio Berríos) encargada de un laboratorio químico en el que se preparaban gases extraordinariamente mortíferos.

La operación Cóndor (descrita como el nombre en código para el intercambio y almacenamiento de información de inteligencia, recientemente establecida entre los servicios de inteligencia colaborantes en Sudamérica, en orden a eliminar actividades terroristas marxistas en el área), que entre sus secuelas habría que incluir el plan Andrea que, usando como bisagra a Townley y Berríos, consideró incluso envenenar las aguas del río de la Plata con el fin de exterminar a toda la población de Buenos Aires.

Ningún otro lugar de Santiago habría tenido la dignidad para albergar estos propósitos, que las faldas del Cerro Manquehue (lugar de cóndores). Es el cóndor el animal símbolo sublime de la elevación y verticalidad de Chile, quien además podría reunir a su alrededor como muestra de una visibilidad total, el espectro completo de la descomposición lumínica: Lo Curro es el lugar del arco iris.

El tesoro del duende: el hoy Club Militar de Lo Curro, nos recuerda la Revista Cauce, fue inicialmente programada para servir de domicilio permanente a la familia Pinochet-Hiriart, que según cálculos, que fueron catalogados de conservadores, necesitó de desembolsos por parte del Estado equivalentes al 5% del presupuesto de Obras Públicas de 1984.

El palacete erigió, sobre un terreno de 80.000 metros cuadrados, 6.000 metros cuadrados en un cuidado estilo de bunker distribuidos en seis pisos, dos de ellos subterráneos. Consideró 1.600 metros cuadrados de salones, 1.200 de cocinas y bodegas (que permiten atender a 2.000 comensales de manera simultánea) y como accesorios secundarios, canchas de tenis, un gimnasio, 250 estacionamientos, una sala de cine, saunas, una central telefónica con treinta líneas y 120 anexos, estanques de agua y una clínica equipada de forma tal que fuera innecesario el traslado de cualquier enfermo a un hospital.

En el primer nivel se dispuso sobre el piso de mármol (verde, luego rosa de Alicante) del hall de recepción una escala de mármol rojo, por donde se accede a lo que habría de ser la suite presidencial: un par de habitaciones, ambas con sendos recibidores, vestíbulos, dormitorios y baños privados, con una serie de detalles acordes: azulejos importados en el baño (primero verdes, como los artefactos, y luego beige, como los nuevos artefactos); espejos desde el cielo al piso, en los que se reflejaba, imponente una enorme lámpara de lágrimas de cristal, a lo que hay que sumar revestimientos de maderas finas, puertas y ventanas de vitraux, chimenea de piedra con campana de bronce, cristales importados desde Bélgica para los ventanales, puertas de lingue fino de los bosques australes.

El libreto de tal divina escenificación, ya interpretado con anterioridad por Albert Speer (arquitecto de Hitler y después ministro de armamentos del Reich) se cifra en un designio de Georges Pérec: en W ou le souvenir d'enfance describe las vías que llevaron al otrora cóndor Fernando Eitel (arquitecto de la casa de los presidentes) a ser el Presidente del Comité Olímpico de Chile en estos días.


Qu´est-ce que ce Paradis, sinon une taverne où l´on ne cesse s´empiffrer et un lupanar où l´on se livre à de perpétuelles obscénités ?
Gillaume de Paris
en Giorgio Agamben L´ouvert, Bibliothèque Rivages, 2002


pendant des années, j´ai dessiné des sportifs aux corps rigides, aux faciès inhumains ; j ái décri avec minutie leurs incessants combats ; j´ai énuméré avec obstination leurs palmarès sans fin…
j´ai uobié les raisons qui, à douze ans, m´ont fait choisir la Terre de Feu pour y installer W : les fascistes de Pinochet se sont chargés de donner à mon fantasme une ultime résonance : plusieurs îlots de la Terre de Feu sont aujourd´hui des camps de déportation.
Georges Péred W ou le souvenir d´enfance L´imaginaire Gallimard 1975

Articulos relacionados

a imagen y semejanza.
tratado de la vida elegante.
El Eje del Mal.
Esto es Arquitectura.

Lee el Articulo del Dia

Visita la página de Especiales Sepiensa.cl

Ver Actualidad de Latinoamerica

Galeria Mauricio Vilches

Galeria Jean Sojisto
 


Contratar Publicidad en Sepiensa.cl
 
deja tus comentarios en el Pizarrón de mensajes opina sobre este articulo!!
 

Imprimir
esta página
responsabilidad sobre los contenidos
los contenidos de los artículos publicados en Sepiensa.cl son de exclusiva responsabilidad del Autor y no representan necesariamente el pensamiento del Equipo Editorial.
reproducción de los contenidos de este artículo
Para reproducir, total o parcialmente, el contenido de este artículo debe solicitar previamente autorización a editor@sepiensa.cl indicando el medio, digital o impreso, en que se realizará la publicación.

Sepiensa.cl ;Av. Santa María 349 dpto 41, Santiago Centro, Chile. Fono/Fax: (562) 6385140
Sitio Web desarrollado por ©NUMCERO-multimedia - 2003 [webmaster]