Los
derechos humanos, nos atañen a todos, debido a su naturaleza política,
jurídica, psicosocial, pero fundamentalmente a su naturaleza valórica
y ética. Estos se insertan, a su vez, en la defensa de un tejido social
donde al prevalecer valores, es posible un modo sano de convivencia y es allí
donde se inserta el concepto de salud, de lo sano. Aquello que atente
contra el ser humano en su desarrollo lo rebaja, lo deshumaniza, lo relega a estados
primarios, y es un quebrantamiento al derecho a ser, a existir. |
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Las sociedades industriales, a través de su funcionamiento, basado en el
poder económico, y en sus valores materialistas y de consumo, engendran
y justifican la violencia de estado, así como el comportamiento abusivo
hacia los pueblos más débiles economicamente, con el objeto de imponer
estos valores y conseguir su sometimiento y capitulación. Por lo tanto,
no podemos separar los conceptos de derechos humanos y salud mental, del concepto
de ocupación colonialista. El presente estudio, basado en un meta análisis
o análisis de información secundaria, de investigaciones clínicas
y estudios epidemiológicos, realizados en los territorios ocupados de Gaza
y Ribera Occidental, durante la primera intifadah,(1987-1990) por diversos autores
e instituciones, (Awwad.; Sarraj; Allodi; Samy) pretende analizar los trastornos
psicológicos, de los niños y adolescentes (chebab), expuestos a
la violencia y determinados por el entorno psicosocial, por lo tanto, por las
experiencias traumáticas, debido al terrorismo de la ocupación y
represión, por parte de las fuerzas sionistas en los territorios autónomos
palestinos, (Gaza y Ribera Occidental). Los
eventos traumáticos, consisten en: Pérdida de la libertad de movimiento
personal, producida por el cierre de territorios, conformando verdaderos ghettos
o campos de concentración., las humillaciones diarias. Lesiones o heridas,
a cargo de francotiradores especializados, con el objeto de disminuir el potencial
de resistencia y producir un debilitamiento económico, detenciones y allanamientos
nocturnos. La inhalación de gases lacrimógenos, especialmente, lanzados
en recintos cerrados, lo que ha causado la muerte de numerosos bebés y
niños. Las palizas. Demoliciones de casas. Asesinatos, en donde coexiste
en este exterminio un concepto de reducción de la taza de natalidad y de
limpieza étnica, donde los menores son asesinados en sus casas o de vuelta
del colegio, cuando estos no se encuentran cerrados, por lo que cabe mencionar
además, la violación de los derechos a la educación, que
implica el cierre de las escuelas y universidades, el arresto y asesinato de escolares
y profesores; incluyéndose además, los asesinatos selectivos y extrajudiciales
a miembros de la Resistencia Palestina. Bombardeos constantes. Estrangulamiento
de la economía Palestina, a través de la negación y anulación
de los gastos de sanidad, educación y bienestar social, la ocupación
y expansión de tierras con sus recursos hídricos, un mercado palestino
cerrado al exterior y creación de mano de obra barata, contradictoriamente
con una población altamente alfabetizada. El ataque de grupos paramilitares
y colonos armados, que realizan una campaña de tierra quemada en los territorios
ocupados, lo que implica exterminio de la agricultura Palestina que representaba
la principal fuente de ingresos, la quema de olivares, deforestación y
desertificación, debido a la política sistemática de confiscación
en T.O. Las fuerzas de ocupación sionistas, promulgaron una serie de normas
que afectan el medio ambiente y los recursos naturales, con el objetivo de abandonar
tierras en estado semidesértico, han destruido miles de árboles
frutales, para construir asentamientos para nuevos colonos y carreteras para facilitar
su intercomunicación. El
síndrome de estrés postraumático está reconocido como
entidad clínica y actualmente constituye un diagnóstico psiquiátrico.
Los estudios (1)(2), coinciden
en que en muestras de 2.779 y 1.000 niños respectivamente, el 96% de los
niños se ha visto expuesto a los gases lacrimógenos, el 49% ha sufrido
palizas a manos de los soldados y el 8% con resultado de fracturas. El 55% ha
presenciado actos de violencia y el 28% tiene al menos un hermano en prisión.
El 85% ha sido víctima de los allanamientos nocturnos, 50% detenido por
el ejército, 37% ha resultado herido por munición real. A esto hay
que añadir, los castigos colectivos como cierres de Colegios y Universidades,
así como miles de niños que han perdido su casa por demolición
como represalia del ejército israelí. Existe
una incidencia significativa entre la exposición a los eventos traumáticos
descritos anteriormente y los siguientes trastornos: ansiedad extrema, temores
generalizados, y perdida de autoestima (Van Der Kolk, 1987). Culpa y sentimientos
de desvalimiento, así como rabia, patrones de conducta hostil y expresión
de agresiones (Garbarino, Kostelny y Dubrow, 1991).Baker (1990) encontró
que los miedos y depresión incrementaban de15% a 25%. En otro estudio (1991)
él reportó que los niños en la Ribera Occidental fueron mostrando
problemas conductuales y psicosomáticos, incluyendo peleas con otros e
irresponsabilidad, así como miedos intensos a dejar la casa. Khamis (1992)
ha encontrado un porcentaje alto de enuresis y tartamudez en niños de escuela
elemental. Abu Hein y Raundalen (1993) estudiaron el impacto del cierre de territorios
y las deportaciones sobre la vida de las familias palestinas, y encontraron una
correlación significativa con problemas emocionales y conductuales como
irritabilidad, miedos, hiperactividad y peleas con otros niños. Las investigaciones
realizadas sobre el Trastorno de estrés postraumático en los niños
palestinos confirman las conclusiones de las investigaciones realizadas en otros
lugares incluyendo Chile (Baker, Liza, Castillo y Kovalsky, 1990). En resumen,
existe una relación directa entre la intensidad, duración y el grado
de trastorno psicológico. Presenciar actos de violencia, especialmente
contra la familia cercana, constituye un trauma, tanto como ser la víctima
directa de estos actos. La presencia continúa, reconfortante y protectora
de la familia es el factor mediador y regulador más importante (3).
Los niños palestinos que han estado física y psíquicamente,
duradera e intensamente expuestos a la violencia, tienen una percepción
de sí mismos y de su entorno tres veces más negativa que aquéllos
que no han sufrido las consecuencias de la violencia. El trastorno psicológico
interno generado por un trauma, como la agresión provoca una desestructuración
del yo (4).
El niño palestino nace con una situación impuesta de agresión
hacia él y su pueblo, o sea, en un clima de constante inseguridad, anormalidad
y violencia. Debido a su constante exposición a la violencia de la ocupación,
los menores sufren importantes alteraciones psicológicas. El convivir con
el miedo diario, como declara un estudiante: “No sé como vivir, pensando
si mi hermano volverá de la escuela o será baleado por un francotirador.
¿Volverá mi padre del trabajo?.
Los efectos de acuerdo a otros estudios son similares en diversos países,
Nicaragua, Somalia, Rwanda y Chile. Su gravedad será mayor o menor según
la magnitud de las situaciones que hayan vivido (presenciar mutilaciones, sufrir
continuos malos tratos...) y del tiempo que las hayan tenido que soportar. En
la mayoría de los casos, está demostrado que el daño es irreparable.
La familia, se constituye como el factor mediador y regulador más importante,
aunque a pesar de que los padres se empeñen en criarlos en un ambiente
normal, la influencia sionista se manifiesta en todos los aspectos de su vida.
“¿Cómo puedes enseñar la bondad humana (madre de Faris
Odeh) cuando lo único que ven son los peores ejemplos de la naturaleza
humana? Las fuerzas de ocupación sionistas están siempre merodeando
los barrios palestinos, las estaciones del ejército se ubican frente a
las escuelas y parques, estas mismas cierran las escuelas palestinas.”
Los niños palestinos, necesitan volver a vivir de acuerdo al espíritu
vital y eminentemente pacífico que caracteriza al Pueblo Palestino.
Por último, cabe destacar la importancia de realizar este tipo de trabajos
y estudios, ya que se debe objetivizar y reflejar de esta forma, una realidad
totalmente ajena, opuesta e inconsecuente con nuestra fe y civilización
cristiana, con el objeto de sensibilizar y contribuir, a detener, o mejor aún,
a realizar profilaxis ante un presente y futuro, exento de atropellos, abusos,
usurpaciones y ocupaciones, que violan los derechos fundamentales y dignidad del
hombre, fomentando un modo de convivencia, basado en el respeto, y el amor al
próximo, optimizando la calidad de vida en nosotros mismos y los demás,
en los que aparentemente tienen el poder y los débiles, en relación
a parámetros de Salud Mental. La imparcialidad, neutralidad y ética,
se salvaguardan al lograr romper el silencio... Referencias
Bibliográficas. 1)
Eyad El Sarraj, Programa de Salud Mental Comunitario de Gaza, GCMHP, (1991). [volver
al texto] 2) Elia Awwad, y cols. Informe: Encuesta
de adolescentes palestinos en Gaza. Infancia expuesta a la Violencia: Consecuencias
Psicológicas y Conductuales en Adolescencia., (1989). [volver
al texto] 3) Mounir H.Samy, Los niños y
la guerra: la experiencia palestina, (1996). [volver
al texto] 4) Federico Allodi, Trauma e identidad
en los dibujos de niños en situaciones de guerra y conflicto, (1996). [volver
al texto] |
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