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24 de Abril del 2003
COYUNTURA POLÍTICA Y ECONOMÍCA NACIONAL E INTERNACIONAL
PERIODO ENERO-ABRIL 2003.
Informe de Colectivo de Trabajadores [CC.TT.]
Preparado por el Taller de Análisis de Coyuntura Política y Económica, TACEP
fecha de publicación
abril 2003
 
 

 

Articulos relacionados


I. LA SITUACIÓN NACIONAL: LA POLÍTICA REAL Y SUS “PRINCIPIOS”.
1. ¿En qué estamos todos (los de arriba)?
2. Chile en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
3. Falta de credibilidad y manejos del sistema financiero
4. Factores comunes en las políticas nacionales e internacionales

II. LA SITUACIÓN INTERNACIONAL: NUEVOS AIRES GUERREROS EN EL MEDIO ORIENTE.
1. Por qué la invasión, actores e intereses en juego
2. Posibles consecuencia de la Invasión a Irak


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INFORME DE COYUNTURA TRIMESTRAL
SEGUNDO INFORME, PERIODO ENERO-ABRIL 2003.
TACEP N°2, CHILE, ABRIL 2003.

I. LA SITUACIÓN NACIONAL: LA POLÍTICA REAL Y SUS “PRINCIPIOS”.

1. ¿En qué estamos todos (los de arriba)?
En la presente coyuntura, consideramos que se cruzan dos elementos: el primero es que continuamos conociendo casos de corrupción en el gobierno y en los partidos de la Concertación, que junto al accionar del gobierno ante la guerra, van mostrando una patente falta de ética; el segundo elemento es la "debilidad" que muestra el gobierno en particular, y la Concertación en general. En cuanto a este segundo asunto, en ningún caso estamos diciendo que Lagos tendrá que renunciar, o que la Concertación se romperá en "un mes", sino simplemente que el gobierno, hoy más que antes, necesita de los balones de oxigeno que le entregan el empresariado, Longueira y sus seguidores; y que los políticos profesionales de la Concertación se están demostrando incapaces de ponerse de acuerdo en cómo seguir administrando, y profundizando, este modelo neoliberal.

De lo anterior aflora inmediatamente la pregunta de por qué estas debilidades no son aún más aprovechadas por la derecha política, o por qué ante toda la corrupción, robos, coimas, sobresueldos, torpezas, ineficiencias, etc. que muestra el gobierno, la derecha política no pasa "al ataque", y sólo se dedica a apoyar al gobierno y sus lamentaciones y criticas son bastante tímidas. La explicación puede ser que, al no participar mucho y diferenciarse, se potencia a Lavín. Sin descartar esto, nosotros consideramos que estos continuos apoyos de la derecha al gobierno se explican porque ambos grupos, la Derecha y la Concertación, participan y se reproducen en un modelo de relaciones políticas excluyentes y donde la defensa de intereses económicos o del propio beneficio personal, se transan olvidándose de los valores éticos más elementales.

Indaguemos más en este punto de la falta de ética en la política. Lo que ha sucedido en estos últimos meses en nuestro país se deja medir por la vara de la ética. Pese a las diferencias de escala y de naturaleza, hay sin embargo semejanzas en el orden de la ética entre algunas decisiones de Chile en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas – en particular es ejemplar el caso que protagonizó el ex embajador Vega, y la reacción del gobierno – y las que han tomado algunos agentes públicos y privados respecto al uso de bienes públicos, en los casos más bullados de la llamada “corrupción”.

La semejanza o analogía entre estos casos se puede esquematizar de la siguiente manera:
a) Primer caso: la coima en el sentido estricto.- La utilización de una función pública para favorecer el interés privado de una persona o grupo, a costa de los dineros públicos, a cambio de un beneficio pagado al funcionario, es lo que caracteriza fundamentalmente a la coima y al fraude al fisco.
b) Segundo caso: falta de orientación ética en la política internacional.- La utilización de la función pública del Estado de Chile para mantener a toda costa el TLC con los EE.UU. aún pasando a llevar principios éticos – por ejemplo, negándose a condenar una guerra preventiva con medios de destrucción masiva –, lo que equivale a favorecer el interés de empresas privadas que quieren introducir a Chile en el tratado de libre comercio. Las políticas internacionales chilenas no están guiadas por lo que dictan los principios, sino que lo único que importa son los beneficios económicos, que en ningún caso son para todos, sino solamente para las grandes empresas.
c) Tercer caso: Falta de orientación ética en la acogida de inversiones extranjeras.- Algo parecido sucede cuando se utiliza la función pública para favorecer el interés privado de empresas internacionales, recomendadas por los Estados Unidos, por sobre el interés general de la población chilena: por ejemplo, en la instalación de empresas que depredan nuestros recursos y dañan aún más el medio ambiente.

Si bien existe diferencia en entre el primer caso y los dos siguientes, porque la coima propiamente tal echa arena en el engranaje de los negocios, es decir, los entorpece, al sacarle la vuelta, mediante el ilícito; en cambio – segundo y tercer casos – que es un tipo de favoritismo, es provechoso para el funcionamiento de una economía que se orienta a que los grupos capitalistas más poderosos obtengan siempre la mayor tasa de ganancia, que son los que gozan de favoritismo. Lo relevante o lo que "hermana" a estos dos casos es que en ambos el gobierno, o sus funcionarios, favorecen a los que tienen la plata para pagar la coima, o el poder para ser "favoritos", dejándose de lado lo que sería conveniente para todos los chilenos, y en especial para los más desposeídos.

Otra diferencia entre la coima propiamente tal, y el segundo y tercer caso es que en estos últimos dos casos no se ve tan claro que el funcionario público (político) quiera sacar para sí algún beneficio personal, pues éste no sería un bien palpable y personal, ni que lo recibiera directamente. Uno de los beneficios intangibles sería, por ejemplo, la aprobación y la confianza por parte de grupos transnacionales hacia la gestión gubernamental, lo cual se traduce en mayor seguridad de mantener el poder político por más tiempo. Pero éste y otros beneficios quedan escondidos detrás de una serie de argumentos o razones de tipo económico y detrás del sentido común dominante – que es el de la clase dominante.

En efecto, se dice que la inversión extranjera favorece el desarrollo del país. Esta sería pues, una opción defendible desde el punto de vista de la ética. Pero detrás de este argumento queda oculto el hecho de que el desarrollo favorecido aumenta la distancia entre los más ricos y los más pobres, contribuyendo así a un tipo de desarrollo socialmente desquiciante y excluyente. De todas maneras, la opción ética por una sociabilidad equilibrada queda descartada, cuando se acogen sin cortapisas ni resguardos suficientes los capitales extranjeros financieros o productivos.

2. Chile en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Por primera vez en la historia, este pequeño país – junto con otros pequeños países del Africa y Asia – iba a tener voz y voto en una decisión mayúscula: si el occidente participaba o no en el conflicto de los Estados Unidos contra Irak. La decisión era de importancia mayúscula, porque, de tomarse, sentaría el funesto precedente de justificar oficialmente que una guerra se iniciara en forma preventiva y no sólo defensiva, además de consolidar a los Estados Unidos como imperio mundial.

Al igual que otros países pequeños y pobres, Chile era y sigue siendo objeto de presiones económicas por parte de los Estados Unidos. El gobierno lo negaba oficialmente. Pero era claro que el TLC con los Estados Unidos peligraría o se atrasaría si Chile tomaba una posición adversa.

La postura de Chile fue percibida en el extranjero en último término como contraria a una guerra que no contara con la aprobación del Consejo de Seguridad. Pero fue tímida. Lagos describió su posición como “equidistante” respecto a otras dos que eran extremas [1]. Es en esta perspectiva "equidistante" y "ambigua" que se dan las declaraciones ante Naciones Unidas de Juan Gabriel Valdés pidiendo, junto a México, que los miembros permanentes (los grandes) decidieran entre ellos, y no obligaran a los miembros no permanentes (los chicos) a decidir sobre una guerra, lo que muestra dos cosas; primero que lo que se buscaba no era detener la guerra por principios, sino mantener un orden mundial (Naciones Unidas) que cautele los intereses de los países más pequeños; y segundo, muestra una cierta cobardía o que los principios éticos que se decía en las declaraciones, no son lo suficientemente fuertes como para tomar y usar el lugar que tenemos en el consejo de seguridad de Naciones Unidas. Al final, la posición de Chile pareció ser un no a la guerra.

Pareció ser no más, porque ante el desenlace de la tensa discusión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, los Estados Unidos se adelantó, como se sabe, a la votación. Y atacó. Quizás influyó en algo la tímida decisión chilena. Como se ha sabido posteriormente, el país quedó marcado desfavorablemente ante el Departamento de Estado norteamericano.

Pero el Gobierno tomó posteriormente dos decisiones favorables a la política estadounidense, quizás para evitar "la decepción" del gobierno estadounidense. Una de ellas fue la negativa a darle curso a una petición del PPD y del PS de impulsar una condena al uso unilateral de la fuerza por parte de los Estados Unidos.

La segunda decisión fue la orden que recibió el Embajador de Chile ante los organismos internacionales, Juan Enrique Vega, de apoyar a los Estados Unidos con un voto contrario a la moción de investigar la situación humanitaria creada en Irak por la invasión norteamericana e inglesa. Contrariando la orden recibida, el funcionario chileno se abstuvo. Esa abstención constituyó, pues, una desobediencia sin precedentes, que intranquilizó a la Cancillería entera. El Gobierno no podía tolerarlo.

¿No habría sido mejor y más ética la postura de apoyar derechamente la moción? Tal postura habría contribuido a afianzar el tímido “no a la guerra” había sido la posición del gobierno de Chile hasta el momento. Pero, con la orden emanada desde el Gobierno, éste mostró que oficialmente seguían primando los cálculos de pérdidas y beneficios.

Acerca de la decisión de Juan Enrique Vega. No cabe discutir sobre las motivaciones éticas de un funcionario ante un evento particular. Lo que si amerita darle una vuelta es a las reacciones del gobierno. Primero que la reacción es extremadamente rápida y clara en desautorizar a Vega, con tal de minimizar, ante EE.UU., el efecto. Lo segundo es el legalismo en que se cae posteriormente, el gobierno no se pronuncia sobre el fondo del asunto, sobre los DD.HH en Irak o los demás temas, sino que circunscribe la discusión en que el embajador cometió un error o una desobediencia, y que ello en un funcionario de confianza no es aceptable.

3. Falta de credibilidad y manejos del sistema financiero
En el frente interno, la credibilidad del Estado se ha visto amenazada por los “escándalos” en que se han visto envueltos personeros o funcionarios del Legislativo y del mismo Ejecutivo.

El caso Gate da cuenta de una connivencia e superposición profunda y grave entre tres instancias: los intereses privados, los partidos políticos de la Concertación y la administración del Estado. Porque algunas empresas parecen haber lucrado de contratos entregados preferencialmente a ellas a cambio de aportes – liberados por cierto de impuestos – al pago de sobresueldos y campañas electorales, mientras que el Estado ha podido justificar, mediante prestaciones ahora desenmascaradas como brujas, la contratación de técnicos mejor calificados para realizar y acelerar proyectos.

Cuando apenas comenzaban a destaparse estos escándalos, que en realidad afectan a todos los políticos como conjunto, un acuerdo “transversal” propuesto por Pablo Longueira vino a unificar solemnemente a los presidentes de los partidos de la Concertación y de la Alianza por Chile en el proyecto de una “agenda de probidad” [2]. El conjunto de los actores políticos se unió entonces, apuntalando al gobierno, "prestándole ropa" ante la debilidad que mostraba la administración Lagos, ello porque era importante restablecer la confianza pública para que pudieran seguir haciéndose los negocios, para que pudiera seguir funcionando la economía y que el sistema político de los políticos profesionales sigua tal cual. Pero también, y quizás más importante, porque en la pérdida de confianza frente a funcionarios de la Concertación, se veía venir una pérdida de confianza más generalizada hacia los políticos en general.

A los escándalos mencionados, se agregó luego el de la Corfo, desde donde desaparecieron 100 millones de dólares, sustraídos por uno de sus funcionarios, quien se los entregaba a la empresa Inverlink, la cual a su vez se aprovechaba para sus propias colocaciones de informaciones privilegiadas directamente trasmitidas desde el computador del Presidente del Banco Central, aunque no por éste, sino por su secretaria, comprada por Inverlink. La amenaza de quiebra de esta empresa hacía temblar luego a todo el sistema financiero... y a los 54 días, a fines de marzo, caen también, como era de esperar, el Presidente del Banco Central y unos días más tarde el Director de la Superintendencia de Valores y Seguros, Alvaro Clarke.

La caída del presidente del Banco Central merece una mención aparte, no por la salida de Massad, sino por su reemplazante en el consejo del Banco Central, Vittorio Corbo. Al respecto es posible plantear dos cuestiones. Por un lado, que las orientaciones que va a defender Corbo son muy similares a las de Massad, ambos pertenecen a la corriente de pensamiento neoliberal, y su designación implica la continuidad del neoliberalismo que no hace más que mantener las desigualdades; pero por otro lado, Corbo fue propuesto desde el primer día por un senador de la UDI, fue ratificado en el senado con los votos de la derecha, y no es un hombre que se le haya relacionado con la Concertación, en resumidas cuentas, no es un hombre de la Concertación. Esto último demuestra, por una parte, la debilidad del gobierno, Lagos era incapaz de colocar en el Central a un hombre de sus filas, y demuestra también que no existen diferencias sustantivas entre las dos coaliciones que participan de la política de los políticos.

4. Factores comunes en las políticas nacionales e internacionales
Las posiciones que el gobierno adoptó ante la guerra en Irak, los casos de corrupción destapados, y las acciones y posiciones sobre políticas internas, todos temas comentados aquí, tienen claros factores comunes.

Es posible observarlos desde una perspectiva ética, o mejor dicho, desde una crítica a la supuesta ética que se esgrime como argumento para justificar la existencia de este orden excluyente, y sus instituciones concretas, funcionales a los intereses de los grandes capitales. Es así como, por una parte se publicitaban supuestos principios en política internacional, y por otra solamente se "lamentaba" la guerra, cuando lo que se debió hacer era condenar una guerra unilateral y sin razón; es así como funcionarios concertacionistas usan el aparato estatal para lucrar personalmente; es así como en vez de implementar políticas de desarrollo sostenido, haciendo buen uso de nuestros recursos, el gobierno entrega autorizaciones para proyectos industriales, que sólo depredan el medioambiente; es así como en vez de buscar mejores condiciones laborales para el conjunto de los trabajadores, se dedica a negociar con los empresarios una profundización de la flexibilidad laboral, que sólo beneficia a los empresarios y que da mejores "ventajas comparativas", para que el capital extranjero. Es así como podríamos nombrar muchos casos más.

En definitiva, lo anterior puede ser visto en términos de incoherencia o de coherencia. Y aunque pueda parecer contradictorio, ambas visiones no son necesariamente contradictorias entre si.

Primero, puede ser visto como incoherente en la medida que se presentan unos ciertos principios éticos intransables, y que a la vuelta de la esquina, o se olvidan o simplemente se hace todo lo contrario. Sin duda que este cuadro representa una crisis ética de los partidos de la Concertación, que por una parte se presentan, publicitan y pretenden como defensores de los intereses "de todos los chilenos", justos representantes de una ética del bien común, pero que al final sus acciones sólo benefician al empresariado nacional, al trasnacional y a sus propios bolsillos.

Por otra parte puede ser visto también como coherente, en cuanto cada una de las acciones emprendidas no hacen más que reafirmar la decisión de mantener y profundizar un orden neoliberal, donde la estabilidad de la institucionalidad heredada de la dictadura, los tratados de libre comercio, y los fomentos a las inversiones extranjeras son aspectos necesarios y complementarios entre si. La coima, que es un enriquecimiento personal a costa del estado, expresa a nivel individual otro de los aspectos del neoliberalismo, en donde el éxito está medido por la capacidad de consumo personal o familiar, trasformado en valor social.


II. LA SITUACIÓN INTERNACIONAL: NUEVOS AIRES GUERREROS EN EL MEDIO ORIENTE.

La invasión de Irak por parte de los EE.UU e Inglaterra ha inaugurado una ‘nueva’ forma de intervenir abiertamente en lugares fuera de sus fronteras, el concepto de “Guerra Preventiva” viene a recordar los ‘mejores’ años del colonialismo, del cual ambos países conocen bastante. Con la invasión se han pasado a llevar las propias normas de regulación que los países se han dado, aunque nos es la primera vez que ello sucede, las características de ésta van a conducir a la reconfiguración de bloques de poder globales, de este modo las implicancias y su relación con los trabajadores y pueblos es una pregunta insoslayable en estos momentos.


1. Por qué la invasión, actores e intereses en juego
En el escenario de la invasión aparecen nítidamente algunos actores. En primer lugar, la alianza político militar entre los EE.UU., Inglaterra y España, que es la coalición que ha impulsado la invasión. En esta alianza EE.UU e Inglaterra son los que han realizado las operaciones en el terreno militar, mientras que España ha apoyado políticamente y sólo marginalmente en otros aspectos. Menos nítidamente intervienen otros actores del conflicto, tales como Alemania y Francia, pertenecientes a la Unión Europea; Rusia y China. La característica común de estos países es que pertenecen al Consejo Permanente de Seguridad de Naciones Unidas y tienen intereses petroleros en Irak [3].

Los objetivos más evidentes de la invasión están dados por el control de importantes reservas petroleras existentes en territorio iraquí, por parte de empresas americanas e inglesas y de ese modo quebrar el poder de la OPEP, tendiendo a mantener un precio bajo del petróleo, del cual la economía americana es muy dependiente. Así, de acuerdo a cifras de 2001, los EE.UU. importaban 60% del total de petróleo consumido y Europa un 57% [4]. La baja en el precio del petróleo que se espera se produzca posterior a la invasión es, sin embargo, contradictoria con los interese más inmediatos de las transnacionales del petróleo, por cuanto haría disminuir su ganancias en relación a un escenario de precios altos. Teniendo presente lo anterior, se podría postular que la invasión tiene por objeto cumplir objetivos comunes tanto para el Estado norteamericano como para un sector de la burguesía de ese país y de los estados que acompañan a los EE.UU. El control de las reservas petroleras de Irak y el dominio de las existentes en Arabia Saudita convierten a los demás países en dependientes de las decisiones de estos. De este modo la influencia que EE.UU. podría tener en la OPEP sería de la mayor trascendencia, en el sentido de que ya no sólo poseería el poder militar y político global sino también el control de la principal fuente energética del mundo.

Menos evidente aparece un segundo aspecto, dado por el riesgo de devaluación de la moneda de EE.UU y, más importante aun, el peligro de pérdida de soberanía monetaria mundial, la cual es amenazada por el euro [5]. La amenaza del euro se debe no sólo al peso relativo de la moneda y a su aceptación como moneda de intercambio en la Unión Europea, sino también al temor de que los productores petroleros cambien su moneda base para transacciones -que actualmente es el dólar- al euro, situación que generaría un proceso de dependencia creciente hacia la Unión Europea [6]. En el largo plazo una situación de caída estructural del dólar frente al euro significaría serios problemas para los EE.UU. y todos aquellos países que mantengan sus intereses valorados en dólar que valdría cada vez menos. Por otra parte, en la medida que la moneda aceptada socialmente se mueve hacia el euro, los estadounidenses tendrán necesariamente que conseguir esa moneda, que en un contexto de depreciación del dólar aumentará significativamente los esfuerzos económicos del imperio americano.

Un tercer aspecto, se refiere a objetivos geopolíticos en el área. El significado de mantener una fuerza militar en la zona es cortarle el paso a la influencia de Rusia y China, en un ámbito de control territorial de los pasos de importantes fuentes energéticas, donde además del petróleo se encuentra el gas natural. Además, le permite mantener a raya cualquier intento de autonomía de los demás países petroleros del área tales como Arabia Saudita e Irán y, consolidar posiciones en otros casos como Kuwait.

La participación del gobierno de Aznar en la alianza invasora tiene por objeto resguardar los intereses que un segmento de la burguesía española tiene en Irak cuya presencia se remonta a 1996, cuando se inauguró el programa de Naciones Unidas denominado "petróleo por alimentos", en ese momento se instalaron empresas españolas ligadas al petróleo, farmacéuticas, constructoras y alimenticias, entre otras [7]. Por otra parte el hecho de apoyar a los EE.UU. protege los intereses que España tiene en América Latina, los cuales han aumentado significativamente su presencia en el sector financiero, energético y de telecomunicaciones [8].

Las características de ocupación territorial, control del gobierno, de la reconstrucción, etcétera, de las amenazas abiertas a otros países como Irán, Corea del Norte y ahora último a Siria hacen de la invasión una clara muestra de la convicción imperialista de los países que la impulsan y los convierten en amenazas para la convivencia mundial.

2. Posibles consecuencia de la Invasión a Irak
En el ámbito político internacional los bloques de poder se reconfigurarán, si la alianza invasora logra tomar el control político y militar de Irak, EE.UU. se convertirá en el corto plazo en el país hegemónico, sin contrapeso en la escena mundial, lo que llevará a la alicaída ONU a sobrevivir todo el tiempo que las otras potencias mundiales lo permitan, es decir, si algunos países de la Unión Europea no logran establecer algún tipo de alianza con Rusia y China, el imperio norteamericano podrá sobrevivir sin contrapeso, sin embargo, se deberían esperar concesiones por parte de EE.UU. a Francia y Rusia, particularmente en la llamada etapa de reconstrucción de Irak, que es el eufemismo para referirse a la repartija del botín de guerra.

Otro escenario, el peor para los intereses de EE.UU. es aquel en que su intervención en Irak induce a la solidaridad activa de países como Siria e Irán en el conflicto, lo que en conjunto con la desestabilización de los países ‘aliados’ de EE.UU. tendría consecuencias impredecibles en este momento. Este escenario provocaría fisuras en el apoyo que la sectores de la burguesía norteamericana han brindado a Bush, todos los sectores que no están en la industria bélica, inmobiliaria y petrolera no les conviene la apertura de escenarios de confrontación que perjudiquen sus mercados.

Cualquiera sea el resultado de la invasión la ONU parece quedar en muy mal pie para seguir siendo una institución que pueda velar por la resolución de los conflictos interburgueses, es así como es muy probable que esta institución se mantenga bajo otras reglas que reflejen la nueva correlación de fuerza entre Estados o bien que se establezca una transición a otra institución.

Respecto de los trabajadores y de los pueblos en general, la invasión ha provocado grandes movilizaciones en todo el mundo, las que eventualmente pueden empezar a cuestionar la viabilidad de los gobiernos de los países en que mayor intensidad puedan alcanzar y que han sido los aliados más importantes de los EE.UU. tales como España, Inglaterra, Paquistán, Jordania entre otros. El carácter de los movimientos es que han catalizado el descontento no sólo por la invasión sino también de rechazo a los EE.UU. y a la globalización capitalista, es decir, no sólo la repulsa mundial a la invasión a Irak proviene de grupos pacifistas ‘puros’, sino que cobran cada vez mayor importancia los sectores antiglobalización capitalista.

El reconocimiento de la hegemonía norteamericana en América Latina por parte de España y su colaboración en la invasión debería significar establecer ciertas formas de ‘competencia’, acordes a las burguesías con casas matrices en ambos países y además ciertos acuerdos de cooperación ante la amenaza de los mismos por algún gobierno de la región [9].

La llamada estrategia de "Guerra preventiva" inaugurada por los EE.UU. deja a los países pequeños en una incomoda situación, dado que el poderío militar del imperio siempre estará detrás de cualquier decisión que cualquier país tome respecto de situaciones que afecten de alguna manera al imperio. No es poco probable que dentro de los próximos escenarios de guerra este América Latina, el Plan Colombia es sintomático al respecto. La puesta en marcha de planes militares abiertos se hace más cercana en la medida que los pueblos empiezan a desconocer sistemas políticos y económicos en la región. Los ejemplos de Venezuela, Brasil, Ecuador y Bolivia bien pueden generar amplias simpatías de otros pueblos de la región, con lo cual los riesgos de los intereses de los EE.UU. y España pueden apresurar planes mantenidos en la oscuridad. La coyuntura vivida por Venezuela ha sido un laboratorio del imperio, pero también para los pueblos del continente que miran atentamente el proceso político en marcha. Las movilizaciones mundiales contra la agresión imperialista indican la existencia de por lo menos un sentido común que interpreta a cientos de miles de trabajadores, que ante un problema global lo enfrentan al mismo nivel, lo que hace necesaria la construcción de redes internacionales que permitan efectivamente responder a las agresiones imperialistas.

La etapa histórica que vivimos quizás marque el devenir de los próximos 30 años, es tarea nuestra develar los intereses en juego, esta es una coyuntura que nos debe impulsar a levantar con fuerza el contenido antiimperialista que siempre han tenido las organizaciones de trabajadores, el momento es propicio. Así, los trabajadores y los pueblos deben denunciar los intereses imperialistas que se esconden detrás de las condenas o apoyos a la invasión a Irak y avanzar en la organización de la repulsa mundial a la invasión imperialista.


Taller de Análisis de Coyuntura Económica y Política, TACEP
Abril 22, Santiago de Chile.

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INFORME DE COYUNTURA TRIMESTRAL
SEGUNDO INFORME, PERIODO ENERO-ABRIL 2003.
TACEP N°2, CHILE, ABRIL 2003.
Preparado por el Taller de Análisis de Coyuntura Política y Económica, TACEP.

Taller de Análisis de Coyuntura Económica y Política, TACEP:
Informaciones en www.cctt.cl y colectivosdetrabajadores@cctt.cl
Fono/fax: 56-2-689-6048.
En el TACEP participan personas y militantes de diferentes organizaciones interesados en poner a disposición de los trabajadores y sectores populares una visión crítica de la realidad nacional e internacional. Si deseas incorporarte a los grupos de trabajo escríbenos; si deseas colaborar en difundir los Informes Trimestrales reprodúcelos parcial o totalmente indicando la fuente.

NOTAS.

[1] La Nación, domingo 9 de marzo 2003, p. 9
[2] Ver Estrategia, 3 de febrero 2003.
[3] Es importante saber que el régimen de Hussein había entregado recientemente concesiones de exploración y explotación a empresas con casas matrices en otros países, donde no están los de la alianza invasora. Dentro de los países a los que se entregó concesiones se encuentran Rusia, Francia y China, situación que también explica, en parte, el comportamiento de estos países en el Consejo de Seguridad de la ONU.
[4] Calculo realizado a partir de cifras de Orlando Caputo, en "El Petróleo en cifras: Las causas económicas de la guerra de EE.UU." Marzo 2003.
[5] En noviembre del 2000, Irak cambió la moneda de transferencia de su petróleo del dólar al euro, medida que puede ser seguida por Irán.
[6] Una explicación de este punto se encuentra en el articulo de Clark: "Las verdaderas razones para la próxima guerra contra Irak. Un análisis macroeconómico y geoestratégico de la verdad que no se menciona." En, www.rebelion.org.
[7] Para mayores antecedentes ver el artículo de Juan Agullo: "Las relaciones exteriores de Aznar. Buscar intereses, despreciar amigos". En. www.lahaine.org
[8] Entre los países en los cuales el capital financiero español tiene intereses se encuentran Brasil, Venezuela y Argentina, países en los cuales la estabilidad política no está clara en el mediano plazo.
[9] Es importante tener en cuenta que España ha sido sindicado como uno de los Estados que apoyo el golpe de estado de abril del 2002 en Venezuela y, que además reconoció al golpista que se autoproclamó presidente en ese momento.

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