|
I. LA SITUACIÓN NACIONAL: LA
POLÍTICA REAL Y SUS “PRINCIPIOS”.
1. ¿En qué estamos todos
(los de arriba)?
2. Chile en el Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas.
3. Falta de credibilidad y manejos del
sistema financiero
4. Factores comunes en las políticas
nacionales e internacionales
II. LA SITUACIÓN INTERNACIONAL:
NUEVOS AIRES GUERREROS EN EL MEDIO ORIENTE.
1. Por qué la invasión,
actores e intereses en juego
2. Posibles consecuencia de la Invasión
a Irak
-----------------------------------------------------------------
INFORME DE COYUNTURA TRIMESTRAL
SEGUNDO INFORME, PERIODO ENERO-ABRIL 2003.
TACEP N°2, CHILE, ABRIL 2003.
I. LA SITUACIÓN NACIONAL:
LA POLÍTICA REAL Y SUS “PRINCIPIOS”.
1. ¿En qué estamos
todos (los de arriba)?
En la presente coyuntura, consideramos
que se cruzan dos elementos: el primero
es que continuamos conociendo casos de
corrupción en el gobierno y en
los partidos de la Concertación,
que junto al accionar del gobierno ante
la guerra, van mostrando una patente falta
de ética; el segundo elemento es
la "debilidad" que muestra el
gobierno en particular, y la Concertación
en general. En cuanto a este segundo asunto,
en ningún caso estamos diciendo
que Lagos tendrá que renunciar,
o que la Concertación se romperá
en "un mes", sino simplemente
que el gobierno, hoy más que antes,
necesita de los balones de oxigeno que
le entregan el empresariado, Longueira
y sus seguidores; y que los políticos
profesionales de la Concertación
se están demostrando incapaces
de ponerse de acuerdo en cómo seguir
administrando, y profundizando, este modelo
neoliberal.
De lo anterior aflora inmediatamente
la pregunta de por qué estas debilidades
no son aún más aprovechadas
por la derecha política, o por
qué ante toda la corrupción,
robos, coimas, sobresueldos, torpezas,
ineficiencias, etc. que muestra el gobierno,
la derecha política no pasa "al
ataque", y sólo se dedica
a apoyar al gobierno y sus lamentaciones
y criticas son bastante tímidas.
La explicación puede ser que, al
no participar mucho y diferenciarse, se
potencia a Lavín. Sin descartar
esto, nosotros consideramos que estos
continuos apoyos de la derecha al gobierno
se explican porque ambos grupos, la Derecha
y la Concertación, participan y
se reproducen en un modelo de relaciones
políticas excluyentes y donde la
defensa de intereses económicos
o del propio beneficio personal, se transan
olvidándose de los valores éticos
más elementales.
Indaguemos más en este punto
de la falta de ética en la política.
Lo que ha sucedido en estos últimos
meses en nuestro país se deja medir
por la vara de la ética. Pese a
las diferencias de escala y de naturaleza,
hay sin embargo semejanzas en el orden
de la ética entre algunas decisiones
de Chile en el Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas – en particular
es ejemplar el caso que protagonizó
el ex embajador Vega, y la reacción
del gobierno – y las que han tomado
algunos agentes públicos y privados
respecto al uso de bienes públicos,
en los casos más bullados de la
llamada “corrupción”.
La semejanza o analogía entre
estos casos se puede esquematizar de la
siguiente manera:
a) Primer caso: la coima en el
sentido estricto.- La utilización
de una función pública para
favorecer el interés privado de
una persona o grupo, a costa de los dineros
públicos, a cambio de un beneficio
pagado al funcionario, es lo que caracteriza
fundamentalmente a la coima y al fraude
al fisco.
b) Segundo caso: falta de orientación
ética en la política internacional.-
La utilización de la función
pública del Estado de Chile para
mantener a toda costa el TLC con los EE.UU.
aún pasando a llevar principios
éticos – por ejemplo, negándose
a condenar una guerra preventiva con medios
de destrucción masiva –,
lo que equivale a favorecer el interés
de empresas privadas que quieren introducir
a Chile en el tratado de libre comercio.
Las políticas internacionales chilenas
no están guiadas por lo que dictan
los principios, sino que lo único
que importa son los beneficios económicos,
que en ningún caso son para todos,
sino solamente para las grandes empresas.
c) Tercer caso: Falta de orientación
ética en la acogida de inversiones
extranjeras.- Algo parecido sucede
cuando se utiliza la función pública
para favorecer el interés privado
de empresas internacionales, recomendadas
por los Estados Unidos, por sobre el interés
general de la población chilena:
por ejemplo, en la instalación
de empresas que depredan nuestros recursos
y dañan aún más el
medio ambiente.
Si bien existe diferencia en entre el
primer caso y los dos siguientes, porque
la coima propiamente tal echa arena en
el engranaje de los negocios, es decir,
los entorpece, al sacarle la vuelta, mediante
el ilícito; en cambio – segundo
y tercer casos – que es un tipo
de favoritismo, es provechoso para el
funcionamiento de una economía
que se orienta a que los grupos capitalistas
más poderosos obtengan siempre
la mayor tasa de ganancia, que son los
que gozan de favoritismo. Lo relevante
o lo que "hermana" a estos dos
casos es que en ambos el gobierno, o sus
funcionarios, favorecen a los que tienen
la plata para pagar la coima, o el poder
para ser "favoritos", dejándose
de lado lo que sería conveniente
para todos los chilenos, y en especial
para los más desposeídos.
Otra diferencia entre la coima propiamente
tal, y el segundo y tercer caso es que
en estos últimos dos casos no se
ve tan claro que el funcionario público
(político) quiera sacar para sí
algún beneficio personal, pues
éste no sería un bien palpable
y personal, ni que lo recibiera directamente.
Uno de los beneficios intangibles sería,
por ejemplo, la aprobación y la
confianza por parte de grupos transnacionales
hacia la gestión gubernamental,
lo cual se traduce en mayor seguridad
de mantener el poder político por
más tiempo. Pero éste y
otros beneficios quedan escondidos detrás
de una serie de argumentos o razones de
tipo económico y detrás
del sentido común dominante –
que es el de la clase dominante.
En efecto, se dice que la inversión
extranjera favorece el desarrollo del
país. Esta sería pues, una
opción defendible desde el punto
de vista de la ética. Pero detrás
de este argumento queda oculto el hecho
de que el desarrollo favorecido aumenta
la distancia entre los más ricos
y los más pobres, contribuyendo
así a un tipo de desarrollo socialmente
desquiciante y excluyente. De todas maneras,
la opción ética por una
sociabilidad equilibrada queda descartada,
cuando se acogen sin cortapisas ni resguardos
suficientes los capitales extranjeros
financieros o productivos.
2. Chile en el Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas.
Por primera vez en la historia, este pequeño
país – junto con otros pequeños
países del Africa y Asia –
iba a tener voz y voto en una decisión
mayúscula: si el occidente participaba
o no en el conflicto de los Estados Unidos
contra Irak. La decisión era de
importancia mayúscula, porque,
de tomarse, sentaría el funesto
precedente de justificar oficialmente
que una guerra se iniciara en forma preventiva
y no sólo defensiva, además
de consolidar a los Estados Unidos como
imperio mundial.
Al igual que otros países pequeños
y pobres, Chile era y sigue siendo objeto
de presiones económicas por parte
de los Estados Unidos. El gobierno lo
negaba oficialmente. Pero era claro que
el TLC con los Estados Unidos peligraría
o se atrasaría si Chile tomaba
una posición adversa.
La postura de Chile fue percibida en
el extranjero en último término
como contraria a una guerra que no contara
con la aprobación del Consejo de
Seguridad. Pero fue tímida. Lagos
describió su posición como
“equidistante” respecto a
otras dos que eran extremas [1]. Es en
esta perspectiva "equidistante"
y "ambigua" que se dan las declaraciones
ante Naciones Unidas de Juan Gabriel Valdés
pidiendo, junto a México, que los
miembros permanentes (los grandes) decidieran
entre ellos, y no obligaran a los miembros
no permanentes (los chicos) a decidir
sobre una guerra, lo que muestra dos cosas;
primero que lo que se buscaba no era detener
la guerra por principios, sino mantener
un orden mundial (Naciones Unidas) que
cautele los intereses de los países
más pequeños; y segundo,
muestra una cierta cobardía o que
los principios éticos que se decía
en las declaraciones, no son lo suficientemente
fuertes como para tomar y usar el lugar
que tenemos en el consejo de seguridad
de Naciones Unidas. Al final, la posición
de Chile pareció ser un no a la
guerra.
Pareció ser no más, porque
ante el desenlace de la tensa discusión
del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, los Estados Unidos se adelantó,
como se sabe, a la votación. Y
atacó. Quizás influyó
en algo la tímida decisión
chilena. Como se ha sabido posteriormente,
el país quedó marcado desfavorablemente
ante el Departamento de Estado norteamericano.
Pero el Gobierno tomó posteriormente
dos decisiones favorables a la política
estadounidense, quizás para evitar
"la decepción" del gobierno
estadounidense. Una de ellas fue la negativa
a darle curso a una petición del
PPD y del PS de impulsar una condena al
uso unilateral de la fuerza por parte
de los Estados Unidos.
La segunda decisión fue la orden
que recibió el Embajador de Chile
ante los organismos internacionales, Juan
Enrique Vega, de apoyar a los Estados
Unidos con un voto contrario a la moción
de investigar la situación humanitaria
creada en Irak por la invasión
norteamericana e inglesa. Contrariando
la orden recibida, el funcionario chileno
se abstuvo. Esa abstención constituyó,
pues, una desobediencia sin precedentes,
que intranquilizó a la Cancillería
entera. El Gobierno no podía tolerarlo.
¿No habría sido mejor
y más ética la postura de
apoyar derechamente la moción?
Tal postura habría contribuido
a afianzar el tímido “no
a la guerra” había sido la
posición del gobierno de Chile
hasta el momento. Pero, con la orden emanada
desde el Gobierno, éste mostró
que oficialmente seguían primando
los cálculos de pérdidas
y beneficios.
Acerca de la decisión de Juan
Enrique Vega. No cabe discutir sobre las
motivaciones éticas de un funcionario
ante un evento particular. Lo que si amerita
darle una vuelta es a las reacciones del
gobierno. Primero que la reacción
es extremadamente rápida y clara
en desautorizar a Vega, con tal de minimizar,
ante EE.UU., el efecto. Lo segundo es
el legalismo en que se cae posteriormente,
el gobierno no se pronuncia sobre el fondo
del asunto, sobre los DD.HH en Irak o
los demás temas, sino que circunscribe
la discusión en que el embajador
cometió un error o una desobediencia,
y que ello en un funcionario de confianza
no es aceptable.
3. Falta de credibilidad y manejos
del sistema financiero
En el frente interno, la credibilidad
del Estado se ha visto amenazada por los
“escándalos” en que
se han visto envueltos personeros o funcionarios
del Legislativo y del mismo Ejecutivo.
El caso Gate da cuenta de una connivencia
e superposición profunda y grave
entre tres instancias: los intereses privados,
los partidos políticos de la Concertación
y la administración del Estado.
Porque algunas empresas parecen haber
lucrado de contratos entregados preferencialmente
a ellas a cambio de aportes – liberados
por cierto de impuestos – al pago
de sobresueldos y campañas electorales,
mientras que el Estado ha podido justificar,
mediante prestaciones ahora desenmascaradas
como brujas, la contratación de
técnicos mejor calificados para
realizar y acelerar proyectos.
Cuando apenas comenzaban a destaparse
estos escándalos, que en realidad
afectan a todos los políticos como
conjunto, un acuerdo “transversal”
propuesto por Pablo Longueira vino a unificar
solemnemente a los presidentes de los
partidos de la Concertación y de
la Alianza por Chile en el proyecto de
una “agenda de probidad” [2].
El conjunto de los actores políticos
se unió entonces, apuntalando al
gobierno, "prestándole ropa"
ante la debilidad que mostraba la administración
Lagos, ello porque era importante restablecer
la confianza pública para que pudieran
seguir haciéndose los negocios,
para que pudiera seguir funcionando la
economía y que el sistema político
de los políticos profesionales
sigua tal cual. Pero también, y
quizás más importante, porque
en la pérdida de confianza frente
a funcionarios de la Concertación,
se veía venir una pérdida
de confianza más generalizada hacia
los políticos en general.
A los escándalos mencionados,
se agregó luego el de la Corfo,
desde donde desaparecieron 100 millones
de dólares, sustraídos por
uno de sus funcionarios, quien se los
entregaba a la empresa Inverlink, la cual
a su vez se aprovechaba para sus propias
colocaciones de informaciones privilegiadas
directamente trasmitidas desde el computador
del Presidente del Banco Central, aunque
no por éste, sino por su secretaria,
comprada por Inverlink. La amenaza de
quiebra de esta empresa hacía temblar
luego a todo el sistema financiero...
y a los 54 días, a fines de marzo,
caen también, como era de esperar,
el Presidente del Banco Central y unos
días más tarde el Director
de la Superintendencia de Valores y Seguros,
Alvaro Clarke.
La caída del presidente del Banco
Central merece una mención aparte,
no por la salida de Massad, sino por su
reemplazante en el consejo del Banco Central,
Vittorio Corbo. Al respecto es posible
plantear dos cuestiones. Por un lado,
que las orientaciones que va a defender
Corbo son muy similares a las de Massad,
ambos pertenecen a la corriente de pensamiento
neoliberal, y su designación implica
la continuidad del neoliberalismo que
no hace más que mantener las desigualdades;
pero por otro lado, Corbo fue propuesto
desde el primer día por un senador
de la UDI, fue ratificado en el senado
con los votos de la derecha, y no es un
hombre que se le haya relacionado con
la Concertación, en resumidas cuentas,
no es un hombre de la Concertación.
Esto último demuestra, por una
parte, la debilidad del gobierno, Lagos
era incapaz de colocar en el Central a
un hombre de sus filas, y demuestra también
que no existen diferencias sustantivas
entre las dos coaliciones que participan
de la política de los políticos.
4. Factores comunes en las políticas
nacionales e internacionales
Las posiciones que el gobierno adoptó
ante la guerra en Irak, los casos de corrupción
destapados, y las acciones y posiciones
sobre políticas internas, todos
temas comentados aquí, tienen claros
factores comunes.
Es posible observarlos desde una perspectiva
ética, o mejor dicho, desde una
crítica a la supuesta ética
que se esgrime como argumento para justificar
la existencia de este orden excluyente,
y sus instituciones concretas, funcionales
a los intereses de los grandes capitales.
Es así como, por una parte se publicitaban
supuestos principios en política
internacional, y por otra solamente se
"lamentaba" la guerra, cuando
lo que se debió hacer era condenar
una guerra unilateral y sin razón;
es así como funcionarios concertacionistas
usan el aparato estatal para lucrar personalmente;
es así como en vez de implementar
políticas de desarrollo sostenido,
haciendo buen uso de nuestros recursos,
el gobierno entrega autorizaciones para
proyectos industriales, que sólo
depredan el medioambiente; es así
como en vez de buscar mejores condiciones
laborales para el conjunto de los trabajadores,
se dedica a negociar con los empresarios
una profundización de la flexibilidad
laboral, que sólo beneficia a los
empresarios y que da mejores "ventajas
comparativas", para que el capital
extranjero. Es así como podríamos
nombrar muchos casos más.
En definitiva, lo anterior puede ser
visto en términos de incoherencia
o de coherencia. Y aunque pueda parecer
contradictorio, ambas visiones no son
necesariamente contradictorias entre si.
Primero, puede ser visto como incoherente
en la medida que se presentan unos ciertos
principios éticos intransables,
y que a la vuelta de la esquina, o se
olvidan o simplemente se hace todo lo
contrario. Sin duda que este cuadro representa
una crisis ética de los partidos
de la Concertación, que por una
parte se presentan, publicitan y pretenden
como defensores de los intereses "de
todos los chilenos", justos representantes
de una ética del bien común,
pero que al final sus acciones sólo
benefician al empresariado nacional, al
trasnacional y a sus propios bolsillos.
Por otra parte puede ser visto también
como coherente, en cuanto
cada una de las acciones emprendidas no
hacen más que reafirmar la decisión
de mantener y profundizar un orden neoliberal,
donde la estabilidad de la institucionalidad
heredada de la dictadura, los tratados
de libre comercio, y los fomentos a las
inversiones extranjeras son aspectos necesarios
y complementarios entre si. La coima,
que es un enriquecimiento personal a costa
del estado, expresa a nivel individual
otro de los aspectos del neoliberalismo,
en donde el éxito está medido
por la capacidad de consumo personal o
familiar, trasformado en valor social.
II. LA SITUACIÓN INTERNACIONAL:
NUEVOS AIRES GUERREROS EN EL MEDIO ORIENTE.
La invasión de Irak por parte
de los EE.UU e Inglaterra ha inaugurado
una ‘nueva’ forma de intervenir
abiertamente en lugares fuera de sus fronteras,
el concepto de “Guerra Preventiva”
viene a recordar los ‘mejores’
años del colonialismo, del cual
ambos países conocen bastante.
Con la invasión se han pasado a
llevar las propias normas de regulación
que los países se han dado, aunque
nos es la primera vez que ello sucede,
las características de ésta
van a conducir a la reconfiguración
de bloques de poder globales, de este
modo las implicancias y su relación
con los trabajadores y pueblos es una
pregunta insoslayable en estos momentos.
1. Por qué la invasión,
actores e intereses en juego
En el escenario de la invasión
aparecen nítidamente algunos actores.
En primer lugar, la alianza político
militar entre los EE.UU., Inglaterra y
España, que es la coalición
que ha impulsado la invasión. En
esta alianza EE.UU e Inglaterra son los
que han realizado las operaciones en el
terreno militar, mientras que España
ha apoyado políticamente y sólo
marginalmente en otros aspectos. Menos
nítidamente intervienen otros actores
del conflicto, tales como Alemania y Francia,
pertenecientes a la Unión Europea;
Rusia y China. La característica
común de estos países es
que pertenecen al Consejo Permanente de
Seguridad de Naciones Unidas y tienen
intereses petroleros en Irak [3].
Los objetivos más evidentes de
la invasión están dados
por el control de importantes reservas
petroleras existentes en territorio iraquí,
por parte de empresas americanas e inglesas
y de ese modo quebrar el poder de la OPEP,
tendiendo a mantener un precio bajo del
petróleo, del cual la economía
americana es muy dependiente. Así,
de acuerdo a cifras de 2001, los EE.UU.
importaban 60% del total de petróleo
consumido y Europa un 57% [4]. La baja
en el precio del petróleo que se
espera se produzca posterior a la invasión
es, sin embargo, contradictoria con los
interese más inmediatos de las
transnacionales del petróleo, por
cuanto haría disminuir su ganancias
en relación a un escenario de precios
altos. Teniendo presente lo anterior,
se podría postular que la invasión
tiene por objeto cumplir objetivos comunes
tanto para el Estado norteamericano como
para un sector de la burguesía
de ese país y de los estados que
acompañan a los EE.UU. El control
de las reservas petroleras de Irak y el
dominio de las existentes en Arabia Saudita
convierten a los demás países
en dependientes de las decisiones de estos.
De este modo la influencia que EE.UU.
podría tener en la OPEP sería
de la mayor trascendencia, en el sentido
de que ya no sólo poseería
el poder militar y político global
sino también el control de la principal
fuente energética del mundo.
Menos evidente aparece un segundo aspecto,
dado por el riesgo de devaluación
de la moneda de EE.UU y, más importante
aun, el peligro de pérdida de soberanía
monetaria mundial, la cual es amenazada
por el euro [5]. La amenaza del euro se
debe no sólo al peso relativo de
la moneda y a su aceptación como
moneda de intercambio en la Unión
Europea, sino también al temor
de que los productores petroleros cambien
su moneda base para transacciones -que
actualmente es el dólar- al euro,
situación que generaría
un proceso de dependencia creciente hacia
la Unión Europea [6]. En el largo
plazo una situación de caída
estructural del dólar frente al
euro significaría serios problemas
para los EE.UU. y todos aquellos países
que mantengan sus intereses valorados
en dólar que valdría cada
vez menos. Por otra parte, en la medida
que la moneda aceptada socialmente se
mueve hacia el euro, los estadounidenses
tendrán necesariamente que conseguir
esa moneda, que en un contexto de depreciación
del dólar aumentará significativamente
los esfuerzos económicos del imperio
americano.
Un tercer aspecto, se refiere a objetivos
geopolíticos en el área.
El significado de mantener una fuerza
militar en la zona es cortarle el paso
a la influencia de Rusia y China, en un
ámbito de control territorial de
los pasos de importantes fuentes energéticas,
donde además del petróleo
se encuentra el gas natural. Además,
le permite mantener a raya cualquier intento
de autonomía de los demás
países petroleros del área
tales como Arabia Saudita e Irán
y, consolidar posiciones en otros casos
como Kuwait.
La participación del gobierno
de Aznar en la alianza invasora tiene
por objeto resguardar los intereses que
un segmento de la burguesía española
tiene en Irak cuya presencia se remonta
a 1996, cuando se inauguró el programa
de Naciones Unidas denominado "petróleo
por alimentos", en ese momento se
instalaron empresas españolas ligadas
al petróleo, farmacéuticas,
constructoras y alimenticias, entre otras
[7]. Por otra parte el hecho de apoyar
a los EE.UU. protege los intereses que
España tiene en América
Latina, los cuales han aumentado significativamente
su presencia en el sector financiero,
energético y de telecomunicaciones
[8].
Las características de ocupación
territorial, control del gobierno, de
la reconstrucción, etcétera,
de las amenazas abiertas a otros países
como Irán, Corea del Norte y ahora
último a Siria hacen de la invasión
una clara muestra de la convicción
imperialista de los países que
la impulsan y los convierten en amenazas
para la convivencia mundial.
2. Posibles consecuencia de la
Invasión a Irak
En el ámbito político internacional
los bloques de poder se reconfigurarán,
si la alianza invasora logra tomar el
control político y militar de Irak,
EE.UU. se convertirá en el corto
plazo en el país hegemónico,
sin contrapeso en la escena mundial, lo
que llevará a la alicaída
ONU a sobrevivir todo el tiempo que las
otras potencias mundiales lo permitan,
es decir, si algunos países de
la Unión Europea no logran establecer
algún tipo de alianza con Rusia
y China, el imperio norteamericano podrá
sobrevivir sin contrapeso, sin embargo,
se deberían esperar concesiones
por parte de EE.UU. a Francia y Rusia,
particularmente en la llamada etapa de
reconstrucción de Irak, que es
el eufemismo para referirse a la repartija
del botín de guerra.
Otro escenario, el peor para los intereses
de EE.UU. es aquel en que su intervención
en Irak induce a la solidaridad activa
de países como Siria e Irán
en el conflicto, lo que en conjunto con
la desestabilización de los países
‘aliados’ de EE.UU. tendría
consecuencias impredecibles en este momento.
Este escenario provocaría fisuras
en el apoyo que la sectores de la burguesía
norteamericana han brindado a Bush, todos
los sectores que no están en la
industria bélica, inmobiliaria
y petrolera no les conviene la apertura
de escenarios de confrontación
que perjudiquen sus mercados.
Cualquiera sea el resultado de la invasión
la ONU parece quedar en muy mal pie para
seguir siendo una institución que
pueda velar por la resolución de
los conflictos interburgueses, es así
como es muy probable que esta institución
se mantenga bajo otras reglas que reflejen
la nueva correlación de fuerza
entre Estados o bien que se establezca
una transición a otra institución.
Respecto de los trabajadores y de los
pueblos en general, la invasión
ha provocado grandes movilizaciones en
todo el mundo, las que eventualmente pueden
empezar a cuestionar la viabilidad de
los gobiernos de los países en
que mayor intensidad puedan alcanzar y
que han sido los aliados más importantes
de los EE.UU. tales como España,
Inglaterra, Paquistán, Jordania
entre otros. El carácter de los
movimientos es que han catalizado el descontento
no sólo por la invasión
sino también de rechazo a los EE.UU.
y a la globalización capitalista,
es decir, no sólo la repulsa mundial
a la invasión a Irak proviene de
grupos pacifistas ‘puros’,
sino que cobran cada vez mayor importancia
los sectores antiglobalización
capitalista.
El reconocimiento de la hegemonía
norteamericana en América Latina
por parte de España y su colaboración
en la invasión debería significar
establecer ciertas formas de ‘competencia’,
acordes a las burguesías con casas
matrices en ambos países y además
ciertos acuerdos de cooperación
ante la amenaza de los mismos por algún
gobierno de la región [9].
La llamada estrategia de "Guerra
preventiva" inaugurada por los EE.UU.
deja a los países pequeños
en una incomoda situación, dado
que el poderío militar del imperio
siempre estará detrás de
cualquier decisión que cualquier
país tome respecto de situaciones
que afecten de alguna manera al imperio.
No es poco probable que dentro de los
próximos escenarios de guerra este
América Latina, el Plan Colombia
es sintomático al respecto. La
puesta en marcha de planes militares abiertos
se hace más cercana en la medida
que los pueblos empiezan a desconocer
sistemas políticos y económicos
en la región. Los ejemplos de Venezuela,
Brasil, Ecuador y Bolivia bien pueden
generar amplias simpatías de otros
pueblos de la región, con lo cual
los riesgos de los intereses de los EE.UU.
y España pueden apresurar planes
mantenidos en la oscuridad. La coyuntura
vivida por Venezuela ha sido un laboratorio
del imperio, pero también para
los pueblos del continente que miran atentamente
el proceso político en marcha.
Las movilizaciones mundiales contra la
agresión imperialista indican la
existencia de por lo menos un sentido
común que interpreta a cientos
de miles de trabajadores, que ante un
problema global lo enfrentan al mismo
nivel, lo que hace necesaria la construcción
de redes internacionales que permitan
efectivamente responder a las agresiones
imperialistas.
La etapa histórica que vivimos
quizás marque el devenir de los
próximos 30 años, es tarea
nuestra develar los intereses en juego,
esta es una coyuntura que nos debe impulsar
a levantar con fuerza el contenido antiimperialista
que siempre han tenido las organizaciones
de trabajadores, el momento es propicio.
Así, los trabajadores y los pueblos
deben denunciar los intereses imperialistas
que se esconden detrás de las condenas
o apoyos a la invasión a Irak y
avanzar en la organización de la
repulsa mundial a la invasión imperialista.
Taller de Análisis de Coyuntura
Económica y Política, TACEP
Abril 22, Santiago de Chile.
-----------------------------------------------------------------
INFORME DE COYUNTURA TRIMESTRAL
SEGUNDO INFORME, PERIODO ENERO-ABRIL 2003.
TACEP N°2, CHILE, ABRIL 2003.
Preparado por el Taller de Análisis
de Coyuntura Política y Económica,
TACEP.
Taller de Análisis de Coyuntura
Económica y Política, TACEP:
Informaciones en www.cctt.cl
y colectivosdetrabajadores@cctt.cl
Fono/fax: 56-2-689-6048.
En el TACEP participan personas y militantes
de diferentes organizaciones interesados
en poner a disposición de los trabajadores
y sectores populares una visión
crítica de la realidad nacional
e internacional. Si deseas incorporarte
a los grupos de trabajo escríbenos;
si deseas colaborar en difundir los Informes
Trimestrales reprodúcelos parcial
o totalmente indicando la fuente.
NOTAS.
[1] La Nación,
domingo 9 de marzo 2003, p. 9
[2] Ver Estrategia, 3 de febrero
2003.
[3] Es importante saber que el régimen
de Hussein había entregado recientemente
concesiones de exploración y explotación
a empresas con casas matrices en otros
países, donde no están los
de la alianza invasora. Dentro de los
países a los que se entregó
concesiones se encuentran Rusia, Francia
y China, situación que también
explica, en parte, el comportamiento de
estos países en el Consejo de Seguridad
de la ONU.
[4] Calculo realizado a partir de cifras
de Orlando Caputo, en "El Petróleo
en cifras: Las causas económicas
de la guerra de EE.UU." Marzo 2003.
[5] En noviembre del 2000, Irak cambió
la moneda de transferencia de su petróleo
del dólar al euro, medida que puede
ser seguida por Irán.
[6] Una explicación de este punto
se encuentra en el articulo de Clark:
"Las verdaderas razones para la próxima
guerra contra Irak. Un análisis
macroeconómico y geoestratégico
de la verdad que no se menciona."
En, www.rebelion.org.
[7] Para mayores antecedentes ver el artículo
de Juan Agullo: "Las relaciones exteriores
de Aznar. Buscar intereses, despreciar
amigos". En. www.lahaine.org
[8] Entre los países en los cuales
el capital financiero español tiene
intereses se encuentran Brasil, Venezuela
y Argentina, países en los cuales
la estabilidad política no está
clara en el mediano plazo.
[9] Es importante tener en cuenta que
España ha sido sindicado como uno
de los Estados que apoyo el golpe de estado
de abril del 2002 en Venezuela y, que
además reconoció al golpista
que se autoproclamó presidente
en ese momento.
|