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Chile ya no se parece a sí mismo.
Insisto que este país es cada día
más ajeno. Es un problema de transculturación
consentida. El modelo americano, con todos
sus defectos: un territorio de comercio
y toda la prostitución que conlleva,
en los ámbitos morales, culturales,
sociales, políticos. Veamos sólo
algunos ejemplos de la yanquinización
'chilena'.
Todo comenzó por la publicidad,
antes, con la implantación a sangre
y fuego del modelo neoliberal. En la televisión
se entronizaron los modelos anglo, se
han deslizado palabras inglesas, como
si hablar castellano, nuestra lengua fuera
mal visto. Abundan los Hungry, los run,
los class, los tennis, news, stop, play,
en fin, un compendio aumentativo de palabras
bastardas que el chileno ignorante presume
de estatus, donde asoma su complejo de
inferioridad ("Y verán como
quieren al amigo cuando es forastero...").
El chileno no sólo es racista impropio,
pues aunque sea un 'indio' o un moreno,
se da ínfulas y mira con desdén
a los peruanos, a los bolivianos, a los
negros (cuando vino Michael Jackson y
al genial Asprilla, en un reciente partido
de la U. de Chile, les gritaron 'negro
de mierda', a estas dos personas). Están
los casos de las casas de masajes, en
años anteriores. Las radios tocan
en su mayoría música anglosajona.
Moralmente esta disonancia cognoscitiva
se muestra en los dobles estándares,
que priman en todo orden: cada día
el opus dei conquista vía el complejo
a masas de la clase media, llevándolos
a una hipocresía muy similar a
la yanqui protestante, que a Dios ruega
mientras da con el mazo.
En lo cultural, los eventos son calcados
de USA, las entregas de premios, en fin,
los espectáculos banales, donde
va quedando muy poca sustancia. En lo
literario, cuyos escritores con talento
son desechados por las editoriales por
'difíciles'. Es la cultura de las
papas fritas y coca cola. Nada de cuestionar,
eso no es tarea del nuevo Chile.
En lo económico es tan escandaloso,
que un economista 'yanqui' dirige nuestro
banco central, quien apareció en
la televisión señalando
sin inmutarse que 'las guerras son necesarias'...,
lo que se traduce en que 'las muertes
son necesarias, las torturas lo son, el
despojo, el latrocinio, los atentados,
los culturicidios en Irak y en otras partes
del mundo.' Y dale, dale. 'El que manda,
caballero, es don Dinero'. Chile abierto
completamente de piernas, como advierte
Armando Uribe, admirado poeta, a quien
se le critica por el 'pecado' de decir
la verdad...La verdad, ¿un pecado?...
En lo político, copiado bipartidismo
del sistema binominal, que no permite
que se expresen en el parlamento otras
ideas, sobre todo, las progresistas. Los
debates presidenciales, imitados del mismo
modo de la televisión norteamericana.
Para qué hablar de la televisión
e Internet, nuestra juventud ve, habla
y practica costumbres ajenas, con el cable,
que sospechosamente es dirigido desde
EEUU. Los escasos espacios de televisión
chilena, son a nivel de relaciones públicas,
donde se presentan a lo sumo situaciones
sociales, como viene ocurriendo con las
teleseries de TVN, pero no pasa de allí.
Nuestros buenos actores hacen un esfuerzo
inmenso, pero no creo eso rinda mucho,
es lento el trabajo y muy general.
En materia de comunicaciones estamos dominados,
sometidos, diría mejor, a los consorcios
extranjeros.
Los chilenos, en su mayoría, analfabetos
funcionales, que no leen ni en el baño,
tan siquiera diarios. Y qué hablar
de la prensa, cuál más antinacional.
Cuando se trata con gente que vive blufeando
económicamente, a lo gringo, comprende
que estamos en un 'póker': autos
grandes, inflados, árboles de navidad
enormes, fiestas de brujas importadas,
en fin... Compatriotas, ¿dónde?.Saben
qué, así No me gusta Chile.
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