El
doble es efectivamente universal en la humanidad
antigua. Tal vez sea el gran mito humano universal.
Mito experimental; su presencia, su existencia no
ofrece duda: se le ve en reflejo, en la sombra,
en los sueños; se le siente y adivina en
el viento y en la naturaleza.
Edgar Morin, El cine o el hombre imaginario
El recuerdo
que tenía de esta película era una borrosa
percepción de lo que era, sin embargo, existía
un sentimiento o un presentimiento de lo que se trataba.
Sus imágenes me evocaban una suave e inquieta
melancolía.
La vi nuevamente:
La lupa y el ojo de una niña que mira una
hoja floreciente en primavera pasando después
a imágenes distorsionadas por la óptica
de actos que ocurrirán (Prolepsis) y luego
a los créditos, daban la impresión
de estar dentro de una historia intima y misteriosa
a la vez. De esto se desprende lo oculto, el rumor
de los sonidos distantes que viajan y el de la música
(Priesner) son las principales marcas que dejaron
en mi débil memoria audiovisual.
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Ahora la Re-cuerdo y la Re-cuento:
Una bella y frágil muchacha (enferma del corazón)
lleva una vida consagrada a la música.
Verónika es polaca no tiene
madre y tiene una estrecha relación con su padre. Le
dice que siente que no esta sola en el mundo (dimensión
universal, una conciencia más allá de sí
misma)
En una protesta en Cracovia descubre
una persona igual a ella subiendo rápidamente a un
bus de turismo. Aquí se abre una brecha fantástica
como una bisagra que separa y junta el tiempo y el azar, la
identidad y el extrañamiento.
Después Veronika Polaca muere
en la interpretación de una intensísima aria
de una sinfonía justo después de su solo, dando
todo su espíritu (casi literalmente) Cae al suelo en
una cámara subjetiva y parece desdoblarse y viajar
al revés por la cabeza de los espectadores. ¿Viaja
a donde? A Veronique su doble frances, ella presiente y se
entristece sin saber que realmente paso.
Lo que viene después en toda
la película es descubrir algo que esta detrás
y fuera de su propio ser.
La soledad de Veronique queda a la
deriva, ella es instintiva pero fuerte, calmada como también
resolutiva a la hora de decidir.
Veronique sabe algo pero no lo ve
aún. Epistemologicamente esto es un llamado a preguntarnos
como comprendemos el mundo. Ella no esta sola: su doble esta
el algún “sitio”
El doble y su dimensión central
en la creación cinematográfica tiene referentes
muy interesantes en la literatura de Poe William Wilson,
los cuentos de Hoffmam, el mito de Narciso, el Doctor
Jekill y Mr. Hide de Stevenson, etc.
Pero en el cine los casos más
emblemáticos son las sustituciones-dobles de Lynch
en Carretera perdida y Mulholland drive
y la de Buñuel en Ese oscuro objeto del deseo.
Los de Hitchcock en Falso culpable, Psicosis
y Vertigo y de Bergman en Persona.
En muchos de estos casos la identidad
y su puesta en escena con la memoria intima de sí mismo
choca, tambalea o se diluye en artilugios narrativos de corte
fantástico o simbologías que dan cuenta de una
crisis en la compresión uno mismo con el otro y su
imposibilidad de comunión o entendimiento con el resto
y ellos mismos.
Veronique al ver-conocer a un marionetista
que interpreta una pieza en la cual una bailarina sufre un
accidente y es curada por un ada que la cubre con un manto
y que la transfiguran en mujer-mariposa, se enamora. Es aquí
donde interviene el autor de la película y lleva a
sus personajes-marionetas al misterio mismo de la creación
y la interpretación, haciendo coincidir las respectivas
historias.
En Veronique el viaje de identidad
es doble y sin el otro es imposible, contenidos en la invisibilidad
y presencia a la vez, por Veronika en la imagen-recuerdo que
es la fotografía; como un fantasma-ángel representado
ya no imaginado y ya no pre-sentido. La foto la descubre Alexander
(el marionetista) y se la muestra a Veronique. Al saber que
ese otro se ha ido (Veronika), se entristece; cambia, sufre
una transfiguración del espíritu.
También esta cerca de su padre
y finalmente de la naturaleza que esta presente al comienzo
del film mirando la hoja guiada por una voz que nosotros pudiéramos
emparentar con la de la madre que esta ausente y enlazando
esto con el final, cuando toca al árbol como si estuviera
ya incorporada al frágil misterio de la naturaleza
y su compresión, así como la existencia, la
creación, la muerte y a su padre nuevamente que esta
presente.
Un ciclo difícil de describir
pero que tiene una resonancia poderosa y original, sólo
en la película.
La sustitución del espíritu
le da “suerte” a Veronique “viva”,
y esto empalma en una cuestión de intuición
metafísica que le guía, y a así como
la aparición de imágenes enigmaticas
(la luz que la persigue desde afuera de su casa)
Y Alexander a su vez compone un mundo
de signos para conducirla hacia él. Los sonidos
que escucha de una grabación, abren la percepción.
La música coincidente con la de la interpretación
de la “otra” Veronika que Alexander le hace escuchar
por el teléfono, son todas huellas de una realidad
invisible, sensorial, que se descubre por medio del animo
y de la ayuda que viene de la muerte del otro, que
es “sí misma”.
Kieslowski redefine el logos
en actitud empatica con lo emocional, al hacernos participe
de “la vida y forma” que tienen sus personajes
y la historia que se nos cuenta. Expone los sentimientos redefiniendo
el material racional de la historia con una estética
que aúna la dimensión sensible y sensorial que
se tiene del mundo. Su poética esta relacionada con
cierto tipo de cine de expresión singular que piensa
y expresa lo que no tiene palabras e imágenes.
La doble vida de Veronica no es posible
mirarla en un sentido de distanciamiento, aún que de
esto se encargue el director en la historia dentro de la historia
(las marionetas).
Su sombría y bella carga fotográfica
expresada en el viraje al sepia, una música triste,
los detalles invisibles y solemnes de la historia son los
que nos somete a una estética abierta en interpretaciones
religiosas y metafísicas que son posibles puentes que
debe sortear el espectador e involucrase primero dejándose
llevar el ojo y el oído y luego por el llamado a la
conciencia del otro.
Este otro, el doble que esta ligado
a nosotros mismos y a su propia verdad siempre huidiza.
Este otro no tiene cuerpo más
que en la ficción de un artista o en las practicas
esotéricas, o en el espejo, aquí fotográfico,
y también por la cámara y dos miradas hacia
ella por parte de las dos Veronicas, donde se produce el quiebre
sutil de la representación y del argumento y como si
se tratara de una grieta entre ficción y realidad que
concuerda con la conciencia de estar, pensarse y sentirse
vivo, y aquí de alguna manera, después de la
muerte. Cabe decir, hay esperanza.
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