Durante el
mes de febrero de 2003 Sepiensa.cl ha programado
un ciclo de cine.
Como es característica de la página,
su temática es un problema, un problema no
casual para nosotros como sociedad, pero tampoco
a nivel individual.
En esta presentación
intentaremos repasar algunos fundamentos que son
los que nos permiten hacer el vínculo entre
el tema y el cine como un sitio en que dicho problema
no sólo ha sido trabajado, sino que ha permitido
la revisión crítica de los conceptos
tradicionales con los que ha sido pensada la memoria.
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La Memoria como Articulante
de la Política
El manejo, la construcción
de conocimiento, es y ha sido uno de los fundamentos centrales
sobre los que se sostiene el poder. El mismo Hesíodo
en la Teogonía sitúa a las Musas como hijas
de Zeus y Mnemosyne, es decir en el cruce entre el ser que
mantiene el orden universal y la memoria.
Toda la orientación de las
sociedades ágrafas está dirigida a mantener
la memoria, a conservar el pasado mítico como forma
de control de lo indeterminado.
Podríamos extender las citas
hasta el infinito y entrar en las diferencias particulares
de cada una de ellas, pero para los efectos que nos interesan
(situar el tema), basta con señalar el sentido que
tiene hacer a la memoria la garante del poder político.
La hipótesis central del desarrollo
del capitalismo según Marx está en su capacidad
de revolucionar las condiciones previas de producción,
pero unido a esto debe existir una conservación de
las experiencias previas, de los errores, de las lógicas
productivas que eran útiles. ¿Qué significa
esto en términos prácticos? Que, a diferencia,
que en la sociedad griega o las sociedades ágrafas,
el poder en el capitalismo está en condiciones de crear,
producir nuevas representaciones con las cuales enfrentarnos
a la materia, y que esas representaciones no están
exentas de las determinaciones socio-económicas en
las cuales se originaron. Es decir, lo que en el pasado estaba
escondido (debido al fundamento trascendental, divino del
poder), en el presente se ha vuelto un campo de batalla: la
lucha por determinar lo que debe ser recordado, lo que merece
ser aceptado como válido de considerarse verdad, etc..
Es la lucha por el modo de construir representaciones, es
la lucha por el control de la memoria.
Pero en ese mismo proceso por el
cual la memoria se convierte en objetivo y botín de
guerra, se vuelve cuestionable: ¿cómo se construye
memoria colectiva?, ¿quién posee la legitimidad
para determinar lo que debe ser considerado como válido,
relevante o verdadero?, ¿qué procesos son los
correctos, aceptados, etc.?, ¿qué relación
hay entre memoria colectiva e individual?, ¿qué
pasa con la libertad individual en el contexto de una determinación
“objetiva” de los marcos de verdad?, etc.
Al explicitar el modo de funcionamiento
de la producción de memoria, el capitalismo, desfondó
su propia articulación histórica, se desmitificó
a sí mismo, pero puso, también, en tela de juicio
el concepto mismo de memoria en los tres elementos que habían
sido sus fundamentos centrales: temporalidad que privilegia
el presente sobre los otros tiempos, confianza en la prueba
como forma de garantizar la realidad del pasado rememorado
y transparencia de la realidad en su enfrentamiento con la
psiquis.
La Triangulación de una Crisis
Siguiendo con la consideración
de estos tres elementos uno podría hablar de una crisis
ontológica, epistemológica y subjetiva de la
memoria, pero qué significa esto, y en qué sentido
es tema de un ciclo de cine.
Heidegger, Benjamin, Derrida, por
nombrar algunos, han señalado la primacía histórica
en occidente del concepto de presente sobre las otras formas
de tiempo. Desde una perspectiva general esto significa la
confianza en lo que está ante la vista, en lo que acontece
directamente por sobre lo ya sido o lo por venir. Desde una
perspectiva específica significa determinar la realidad
de modo ingenuo, sin considerar que ella puede poseer un modo
específico, diferente a las percepciones que poseemos,
y, fundamentalmente, obviar los medios entre su ser y su aparecer.
Esta problemática hace eclosión
con conceptos como el fantasma (phasma) que atraviesa la historia,
con la idea de la memoria como un sitio poblado de fantasmas,
es decir con la idea de una muerte que retorna, con la ausencia
como nueva forma de la verdad.
Esta crisis de la ontología
tradicional ha condicionado de tal modo nuestra existencia
cotidiana que hasta el psicoanálisis ha incorporado
este concepto para interpretar la neurosis.
El segundo elemento, lo epistemológico,
ha llevado a un continuo desmontaje de los principios sobre
los que se construye la identidad de los conceptos con los
que pensamos la realidad, de su modo de ser y articularse,
pero (y esto nos lleva al tercer elemento) no podía
dejar incólume al sostén o sustrato que había
sido la gran innovación moderna: el sujeto mismo.
Suponer una crisis de la memoria
es suponer una crisis de nosotros mismos como siempre presentes,
como seres autocontrolados y con un centrum referencial de
sí mismo.
Ahora bien, ¿dónde
entra el cine en este problema?
De arte a parte, en la medida que
el cine es el gran artificio cultural: la referencia de un
movimiento continuo de imágenes estáticas que
imitan el movimiento. Fórmula que es manifestación
misma de todo aquello que hemos expuesto, pero, además,
manifestación no ingenua, en tanto la reflexión
de las formas cinematográficas es tema de fundación
del cine mismo como técnica y arte (techné).
Así, al momento de pensar
en este ciclo nos lo propusimos como reflexión teórica
sobre los temas involucrados en las películas, pero
también como forma de re-flexión sobre la capacidad
de él de cuestionar y cuestionarse su forma de realidad,
e ínclito en ello como cuestionamiento de la realidad
misma. Esa realidad que nos enfrenta fantasmalmente a nuestra
memoria.
Hemos elegido para tratar el problema
(que hasta aquí no hemos más que esbozado) ocho
películas, cintas magistrales en las que él
(el problema) se hace presente y que invitan a verlas debido
a su calidad cinematográfica.
- Todas las Mañanas
del Mundo de Alain Corneau
- El Festín Desnudo de David Cronenberg
- El Tiempo Recobrado de Raúl Ruiz
- Juegos Peligrosos (Ridicule) de Patrice
Leconte.
- La Doble Vida de Verónica de Kristof
Kieslowski.
- La Celebración de Thomas Vinterberg
- Antes de la LLuvia de Milcho Manchevski
- Memento de Christopher Nolan
Creo que la lista habla por sí
misma.
Sin embargo, hemos querido darle
la forma propia de Sepiensa.cl y por tanto después
de cada película hemos programado una conversación,
en torno a ella, con académicos, investigadores y personas
destacadas del ámbito del conocimiento, pero que, a
la vez, disfruten con el buen cine. Y este sí es requisito
fundamental.
Mario Sobarzo M.
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